[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo“Casi tuve una crisis nerviosa. Supongo que el dolor de todo, y la decepción, y el dolor de perder esa gran banda, esos grandes amigos... Me estaba volviendo loco” Paul McCartney. El 20 de septiembre de 1969, poco después que un Lennon acelerado por su actuación en Toronto anunciara en una reunión en Apple que se quería separar de The Beatles, Paul tomó a su familia y se recluyó en su granja en Campbeltown, Escocia; este fue el comienzo de una larga ausencia del bajista, aquejado de una severa depresión por el cercano fin de la banda y el espinoso tema Allen Klein, sumándole la ridícula polémica sobre su supuesta muerte.Eran tiempos difíciles para el beatle, tal como se cuenta en el libro Fab: An Intimate Life of Paul McCartney de Howard Sounes: “Fue sombrío para Linda. Tenía una hija de siete años y un bebé que cuidar, con un marido deprimido y borracho. Más tarde dijo a sus amigos que fue uno de los momentos más difíciles de su vida, mientras Paul reflexionaba que podría haberse convertido en una víctima del rock and roll en ese momento de su carrera”.
El impassePaul mantuvo en secreto su proyecto solista, siendo especialmente cuidadoso que no trascendiera a los otros beatles y al personal de Apple en general, conversándolo únicamente con Neil Aspinall, con quien acordó en privado una fecha de lanzamiento. Los problemas empezaron a salir a flote en el calendario de lanzamientos de Apple Records, donde ya estaba apuntado el debut solista de Ringo, Sentimental Journey, y el proyecto Let It Be, en manos de Phil Spector. A todas estas el inefable Allen Klein, a espaldas de Paul, aplazaría el lanzamiento de McCartney; lo cual fue descubierto por el bajista el 25 de marzo. Tras el lógico disgusto, Harrison le garantizó a Paul que su álbum saldría el 17 de abril.Todo iba por los cauces hasta que Spector informó que Let It Be estaba casi listo para salir junto con el film, que se estrenaría el 28 de abril. Al instante pasó a ser prioritario el disco de The Beatles, aplazándose del disco de Paul hasta el 4 de junio. Paul fue informado vía carta por Lennon y Harrison, explicándole lo indebido de lanzar tantos trabajos de Apple al mismo tiempo, siendo el encargado de entregar esa misiva nada menos que Ringo Starr, quien se la llevó a su casa en Cavendish Avenue. La reacción de un colérico fue Paul fue echar al baterista de su domicilio, iniciándose la batalla final de la guerra-beatle.
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