Caminando frente al mar, encontrándome con mi interior,
finalmente pude ver, lo que había logrado perder
Vi todo lo que desperdicié, al no tenerte acá y vienen mil recuerdos
Al no tenerte acá, tan cerca de mi alma y sólo veo pasar el tiempo
Que se cuela entre los dedos como la arena que bañan las olas
Mucho tiempo ha pasado, pensé que te había olvidado
Pero la vida hoy, me ha dicho que no
Que no me rinda aún, porque queda mucho que hacer.
Hoy tus ojos pueden ven, lo que puedo ser
Que puedo cambiar, que te puedo amar.
Puedo hacerte reír, con sólo mirarte
Puedo hacerte feliz, porque me debo a ti
Nunca se sabe cuándo la vida dará otra oportunidad, nunca es tarde para perder las esperanzas, ¿será esta historia otra prueba de que existe el hilo rojo? Ya saben, ese hilo invisible que une a dos personas que puede estirarse, enredarse, contraerse, pero jamás romperse. Lo cierto es que ese breve poema tiene entre principio y final unos 15 años de recuerdos felices y tristes, la vida es muy bromista a veces. Nunca sabes cómo te sorprenderá hasta que encuentras un mensaje por Facebook de esa persona que nunca debiste dejar 12 años atrás.
¡¡GRACIAS POR LEER!!