Se trata de un capítulo interesante y emotivo por las dos partes de la historia aunque se trata de temas diferentes, como ya se verá más adelante. Pensando en vacaciones con su recién descubierta hija se encuentra Rossi, cuando recibe la llamada de la residencia para veteranos de guerra comunicándole que su sargento Scott en la guerra de Vietnam ha muerto por cáncer en los huesos. Mala noticia para Rossi después de que en dos ocasiones, durante la novena temporada, ayudará a su amigo a abandonar el alcohol y a mejorar la relación con su familia. David no ayudará esta vez al equipo, que se encarga de un nuevo caso de asesinato. A priori sólo se sabe que el sudes selecciona a sus víctimas, las golpea, las acerca al hospital o llama a urgencias y en la misma puerta las mata. La primera idea sale de Reid, quien explica que se puede tratar de una persona que tenga o hubiese tenido a un paciente enfermo y se venga por la vida que tienen esas personas. Como después descubriremos, la razón del asesino es por pura cuestión de supervivencia.Seguidamente aparece la pista clave para resolver el caso y hallar al asesino por parte de Penélope García y Hotchner. Ambos analizan minuciosamente las escenas de los tres crímenes hasta el momento, sacando como conclusión el objetivo del asesino que es en todo momento advertir a los servicios de urgencias o dejarlo cerca del hospital. Esto deriva al equipo a pensar que es una persona que tiene un familiar próximo a la muerte, que necesita una donación. Tras comprobar que las anteriores víctimas eran donantes de órganos, la teoría se confirma.
El capítulo finaliza con la celebración del funeral del sargento Scott que ha preparado el propio Rossi. “Todo marine debería de tener un digno funeral en honor a sus actos de servicio”. Con estas palabras, los buenos recuerdos y la unión de todo el pelotón durante el funeral, se despide una trama que ha estado partícipe a lo largo de dos temporadas en la serie, y donde todos los capítulos han sido dirigidos por Joe Mantegna.