Hay escenas desagradables de nuestro pasado, sobre todo en la niñez, que en muchas ocasiones no conseguimos olvidarlas y nos generan malos pensamientos incluso llegando a provocar traumas realmente importantes. Un claro ejemplo pueden ser las discusiones y peleas entre los padres en las que el niño está presente. Así pues este es el caso del asesino en serie, que trata de revivir las peleas de sus padres secuestrando a mujeres para que ellas mismas traten de luchar y librarse de dicha situación. Además, debido al trabajo que realiza diariamente, el problema se acentúa al mantener contacto con mujeres con baja autoestima provocado por malos tratos de sus respectivos maridos. Por tanto, el equipo se enfrenta a un sujeto difícil de atrapar porque tiene un trabajo que encubre su forma de actuar y además porque elige muy bien a sus víctimas, investigando su situación en la ciudad, con escasez de familiares que puedan preguntar por ella y otros aspectos similares.Los primeros pasos de la unidad son ya con dos personas muertas, con las que el sudes ya ha tratado de recrear esas discusiones y, tras intentos fallidos, las ha asesinado. A priori las intuiciones de la UAC se basan en analizar el perfil de dichas víctimas, sacando como pista que son mujeres fáciles de capturar por su bajo ánimo. Constantemente se muestra al asesino en una perspectiva perfecta, es decir, todas las acciones que realiza sobre sus víctimas han sido desarrolladas de una manera excelente, sin dejar a penas un rastro. También se aprecia un reflejo de fiel de locura en el sujeto a detener, ya que es una persona que no es bien tratada por sus compañeros de trabajo pero que con sus víctimas se encuentra en una situación cómoda. Tras una exhausta investigación de Penélope García obtienen la pista clave para detenerlo, ya que al perfil descrito por el equipo responden dos sujetos: el padre y la madre del asesino. Es la pista clave pero la descartan al estar ya muertos.
Mentes Criminales 10x15: Scream. Las consecuencias del pasado
Publicado el 15 febrero 2015 por Criticasen8mm @Criticasen8mmHay escenas desagradables de nuestro pasado, sobre todo en la niñez, que en muchas ocasiones no conseguimos olvidarlas y nos generan malos pensamientos incluso llegando a provocar traumas realmente importantes. Un claro ejemplo pueden ser las discusiones y peleas entre los padres en las que el niño está presente. Así pues este es el caso del asesino en serie, que trata de revivir las peleas de sus padres secuestrando a mujeres para que ellas mismas traten de luchar y librarse de dicha situación. Además, debido al trabajo que realiza diariamente, el problema se acentúa al mantener contacto con mujeres con baja autoestima provocado por malos tratos de sus respectivos maridos. Por tanto, el equipo se enfrenta a un sujeto difícil de atrapar porque tiene un trabajo que encubre su forma de actuar y además porque elige muy bien a sus víctimas, investigando su situación en la ciudad, con escasez de familiares que puedan preguntar por ella y otros aspectos similares.Los primeros pasos de la unidad son ya con dos personas muertas, con las que el sudes ya ha tratado de recrear esas discusiones y, tras intentos fallidos, las ha asesinado. A priori las intuiciones de la UAC se basan en analizar el perfil de dichas víctimas, sacando como pista que son mujeres fáciles de capturar por su bajo ánimo. Constantemente se muestra al asesino en una perspectiva perfecta, es decir, todas las acciones que realiza sobre sus víctimas han sido desarrolladas de una manera excelente, sin dejar a penas un rastro. También se aprecia un reflejo de fiel de locura en el sujeto a detener, ya que es una persona que no es bien tratada por sus compañeros de trabajo pero que con sus víctimas se encuentra en una situación cómoda. Tras una exhausta investigación de Penélope García obtienen la pista clave para detenerlo, ya que al perfil descrito por el equipo responden dos sujetos: el padre y la madre del asesino. Es la pista clave pero la descartan al estar ya muertos.