Mentirosos en n.y.

Publicado el 08 noviembre 2014 por Torrens

Esta semana el New York Times ha publicado un artículo firmado conjuntamente por Mario Vargas Llosa, el señor que todavía no se ha enterado de que le concedieron solo el Premio Nobel pero que todavía no lo han nombrado Dios, Cayetana Alvarez de Toledo la aristócrata castellana desubicada del siglo XVI que en febrero ya recibió una buena respuesta por parte de los lectores de The Economist, y Nuria Amat la escritora catalana que dice que los editores no publican sus libros porque no escribe en catalán y no porque no hay quien los venda.

Por si alguien se atreve con el inglés, y tiene un estómago a prueba de bomba, adjunto el panfleto de marras que el NYT publicó como si fuese un artículo serio.

Sobre el artículo puedo decir en primer lugar que abusa, y mucho, de los adjetivos insultantes, en demasiadas ocasiones no dedicados a los soberanistas sino llanamente a los catalanes. Repite la falacia de que Catalunya no ha sido nunca independiente, y según parece 1714 nunca existió porque afirman que nunca fue conquistada. Por supuesto Catalunya no es ni ha sido nunca víctima de un régimen autoritario, los ataques a la lengua y la cultura catalanas, incluida la invención de nuevos idiomas, no han existido jamás. La ejemplar y casi milagrosa transición concedió amplios poderes a Catalunya, aunque, seguramente solo por descuido, olvidan que fue discriminada respecto a Navarra y Euskadi y que para poder conceder algún tipo de autonomía a los catalanes se inventó el desastroso café para todos, aunque por supuesto que en ninguno de estos comentarios hay mala intención porque un descuido sin importancia lo tiene cualquiera.

Antes de referirse al caso Pujol afirman que el partido que ha gobernado en Catalunya durante 30 años tiene sus oficinas intervenidas porque está acusado de delitos en la financiación de sus campañas. Probablemente se refieren al caso Bárcenas.

También hacen demostración de gran finura cuando califican la sociedad catalana de nazi sin decirlo alto y claro, comparando al nacionalismo catalán con el que acabó con la vida de millones y destrozó Europa en el siglo XX.

Afirman que España no es un conjunto de tribus sino una unión de ciudadanos. ¿Por que será que cada vez tengo más la impresión de que España ES un conjunto de tribus?.

Y para acabar os traduzco el penúltimo párrafo, porque después de leerlo he tenido que hacer un inmenso esfuerzo para no aplicar una larga lista de los más graves insultos a este trío.

“Al contrario de lo que dicen, los separatistas catalanes no defienden el derecho de los catalanes a decidir su futuro. En realidad lo que hacen es dividir a la sociedad catalana en dos, negando a otros españoles su derecho a decidir un futuro que pertenece a toda la nación. A pesar de lo que ingenuamente podría pensarse, los nacionalistas no estarán satisfechos con mayores concesiones por parte del estado español, ventajas fiscales o un reconocimiento todavía mayor de las singularidades culturales y lingüísticas de Catalunya. Como el simple carácter de “El Misántropo” de Moliere, lo que quieren es ser “distintos a los demás”. No es más autonomía o un sistema federal lo que buscan, sino desigualdad, lisa y llanamente: que los catalanes tengan más derechos que los andaluces, valencianos o vascos.”

Es decir, el portazo de Rajoy a Mas del 20 de septiembre 2012 en relación con el Pacto Fiscal se entiende ahora porque todo era una trampa de Mas que en realidad no quería el Pacto porque era poco “distinto”. Este terceto ha llegado donde ningún español había llegado antes, porque ya no nos llaman insolidarios como muchos españoles, sino directamente gilipollas como el Misántropo. Por cierto es demencial que afirmen que los catalanes exigimos más derechos que los vascos, cuando si en la “milagrosa” transición se nos hubiese concedido un estatuto solo cercano al de Euskadi hoy no existiría el problema catalán.

Cuando leí el artículo habían 20 comentarios de los lectores, de ellos dos eran sumamente loables, ambos desde Madrid y uno afirmaba que ya era hora que NYT dijese la verdad sobre Catalunya, tres eran entre indiferentes e incrédulos, y quince eran claramente entre un poco y muy críticos con el artículo, de los que dos eran de ciudadanos norteamericanos residentes en Barcelona, que uno calificaba de mentirosos a los autores del artículo y el otro incluso afirmaba que el 9-N votaría, y un tercero también ciudadano norteamericano que había residido en Barcelona se preguntaba que hacia la firma de un Premio Nobel en aquel montón de mentiras.

A propósito de Vargas Llosa, en Classic FM, la emisora de Londres que escucho cuando estoy en el ordenador y que se limitan a piezas cortas de música clásica, noticias y alguna entrevista corta de vez en cuando, oí hace unos días un comentario que muy probablemente sea aplicable a Vargas Llosa y al hecho que desde que llegó a la cúspide de la fama literaria no hace un solo comentario sobre Catalunya que no sea demoledor. Classic FM, que por cierto todo y dedicarse en exclusiva a la música clásica es una de las tres emisoras más sintonizadas del Reino Unido, inauguró hace muchos años la costumbre de tener un compositor “residente”. Hace unos días entrevistaban al que ocupa el puesto desde hace años y se refirieron al caso de un compositor y violinista que fue el “residente” hace más de doce años, que después se hizo muy famoso e incluso obtuvo un premio BAFTA por la música de un film, y que desde que es famoso no deja de criticar duramente a Classic FM a pesar que fue el trampolín que le llevó a la fama, y en la entrevista mencionaron el hecho que hay personas a las que la fama se les sube a la cabeza y a algunos de estos les da por denigrar a los que les ayudaron a llegar a la cumbre porque ellos son tan geniales que no necesitaban que nadie les ayudase a triunfar. Teniendo en cuenta que los que hicieron famoso a Vargas Llosa fueron editores y agentes literarios catalanes, me da en la nariz que Don Mario es uno de estos.

Mientras ocurría todo esto The Economist publicaba un artículo titulado “A lot of bad apples” (mucha manzana podrida) sobre la corrupción en España, en el que la tesis central era un comentario de Rajoy cuando dijo que no había un problema de corrupción sino unas pocas manzanas podridas, pero en este artículo afirman que son muchas las manzanas podridas, en especial en el partido del Sr. Rajoy, y la Marca España bien, gracias.

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