Aunque también está la opción de regalar dinero, que es lo que hacen quienes no tienen ganas o tiempo de calentarse la cabeza, y quienes se guían por el sentido práctico de la vida... o no. Porque lo cierto es que recientemente he descubierto que existe una nueva modalidad de invitación, que consiste en que cuando los padres del comulgante te invitan a la ceremonia y posterior ágape, te dicen por las claras que los regalos los quieren en efectivo, por favor.
Con lo cual la opción de regalar money ya no es tal opción, sino un requerimiento.Los almuerzos de comunión, por lo que he visto, también han evolucionado muchísimo. Hasta mediados de los 90, más o menos, consistían en una sabrosa comida con la familia más cercana en un restaurante de categoría media.
Pero hoy día se organizan auténticos banquetes, con muchos invitados y en salones de hoteles o restaurantes de empaque, preferentemente con jardines y zonas acondicionadas para el esparcimiento de la chiquillería.
Y así se consigue además que los invitados lleguen cansados y acalorados tras semejante periplo, de manera que no les queden fuerzas para quejarse por la hora y media que todavía habrán de esperar para probar la sinfonada de hortalizas con reducción de balsámico.
Y no es que tengan hambre, sino una curiosidad tremenda por ver en qué consiste el plato.
Para que esta semblanza de las primeras comuniones fuera completa, quedaría por tratar el asunto de determinados asistentes a la ceremonia religiosa, cuyo comportamiento y actitud supone para mí una continua sorpresa. Pero dada la complejidad del tema lo dejamos para otra ocasión.