México es trabajador e improductivo, ¿Cómo está eso?

Publicado el 09 octubre 2023 por Alejandro Tena

Un modelo inadecuado

México es uno de los países que más horas trabaja, no obstante, los que menos remuneración recibe del grupo de la OCDE, lo que nos lleva, directamente, a pensar en la productividad que no es lo mismo a horas trabajadas, sino más bien al valor del producto resultante. 

Hay muchas cuestiones que explican el bajo nivel productivo de nuestro país y me parece que, elementalmente, se encuentra en la hegemónica política de sueldos bajos para atraer inversión extranjera y que ha marcado la directriz del proyecto económico nacional desde los últimos 30 años. 

Empero, para efectos del presente no nos enfocaremos en cuestiones de política y más bien trataremos de explicarlo desde lo particular. 

Desenfoque, enfoque sin valor

Un problema muy común que me encuentro entre las empresas y colaboradores de nuestro país es la falta de objetivos, o si los hay, son poco claros. En México prevaleció por mucho tiempo la cultura del trabajar mucho, léase muchas horas, el de la tangibilidad, esto es que, vale más cuán más sensorial sea, pero sobre todo, el del "emergenciarismo", muy vinculado al de trabajar muchas horas, y que consiste en atender lo que surja, cuando surja y donde surja, haciendo que el trabajo, literalmente, no tenga ninguna dirección, ningún sentido. 

Esta cultura de trabajar muchas horas para atender lo que sea, sin evaluar su valor (aunque sobretodo sin respetar los horarios de los trabajadores), disuelve los resultados de las horas de trabajo entre tareas con valor y tareas sin valor. Si a esta problemática le añadimos la supremacía de la tangibilidad, ciertamente, el trabajo puede ser inconmesurablemente ineficiente, porque obliga a los trabajadores a dedicar mucho más tiempo a la realización de actividades de poco valor a la necesidad esencial; esto, precisamente, me recuerda a una plática de un coach donde hubo un cuidado excesivo del sitio y los servicios que se ofrecían a los participantes, qué incluían hasta comida generosa, dejando, evidentemente, al ponente con una ganancia mucho más pequeña de lo necesario y con unos participantes, probablemente, no menos satisfechos que si se les hubiera ofrecido lo esencial. Ese es un clásico ejemplo de la cultura tangibilista de México.

Organizaciones inadecuadas

Por consecuencia, o aunado a la falta de objetivos, está la organizaciones y estructuras inadecuadas, esto es, personal que no hace lo que podría hacer y carencia de todos los colaborades que necesitaría . Todos hemos oído acerca del síndrome del "todologo" y la incapacidad para saber delegar tareas, lo que crea cuellos de botella que imposibilitan el desarrollo de cualquier empresa. Pero, la concentración de decisiones no sólo imposibilita el desarrollo de las empresas, sino de sus miembros también, incluída, el dueño, que, como sus colaboradores se limita a practicar las mismas habilidades de siempre.

Las organizaciones que carecen de una buena distribución organizativa, padecen de un des aprovechamiento tecnológico ya que éste es siempre un complemento para las tareas y habilidades de un colaborador, y si los colaboradores no están aplicando las tareas y habilidades que podrían, tampoco están aprovechando sus correspondientes herramientas tecnológicas.

Estructura de gastos inadecuada

A todo lo anterior se suma una estructura de gastos inadecuada qué desde la forma en que se compensa a los colaboradores hasta los costos y gastos de los insumos. Incluye el régimen fiscal y los gastos por deficiencias de las garantías en el estado de derecho como crimen, corrupción e impuestos

Conclusiones

La improductividad, o si se quiere llamar de un modo más preciso, la inutilización de todo el potencial, empieza desde el modelo económico de un país y se manifiesta más contundentemente en la falta de objetivos estratégicos claros; si un país tiene como modelo económico el trabajo a través de la mano de obra barata, importando manufactura de terceros, no tendrá mayor objetivo qué el de los fines de la producción qué asientan los dueños de esas fábricas, a menos que ese modelo económico sea solo una treta para otros objetivos, pero ya es otro tema, y aquí solo podemos discutir lo que esta públicamente disponible.

Si bien, los valores y tradiciones culturales del trabajo, como el emergenciarismo y el tangibilismo, se pueden explicar, en parte, por los objetivos estratégicos planteados, muchas veces también se explican por la inercia qué las normas a lo largo de la historia han plasmado.

La organización y la estructura de gastos ineficiente no siempre se pueden explicar desde la ausencia de los objetivos estratégicos o por una cultura inadecuada, sino tambíen por la falta de habilidades, técnicas y conocimientos que están constantemente actualizándose y mejorando como las empresas mismas. Dicho esto, para los directivos resulta esencial, de querer ser altamente eficientes, mantenerse informado y estar abierto a la opinión externa.

Referencias:

https://www.miambiente.com.mx/general/90-de-empresas-pequenas-en-mexico-fracasan-por-no-delegar-funciones/

https://coparmexnl.org.mx/2022/04/08/mexico-uno-de-los-paises-que-mas-horas-trabajan/