La hermana Pura fue mi primera profesora y una de las peores personas que he conocido. Y le estoy muy agradecido por ello.
Durante dos cursos me castigó todos los días. Todos-los-días. Salvo uno. Así de bien lo recuerdo.
Me castigó incluso el día que me partí la muñeca. Me tuvo todo el día en el colegio con el brazo partido.
El día siguiente fue la única vez que esa mujer pidió perdón en su vida, cuando mi madre me llevó en clase con el brazo escayolado. Al rato ya andaba castigado de nuevo.
Digo que le estoy agradecido porque me enseñó todos los motivos por los que se debe tener repulsión a la autorirdad y que me han llevado a pasar la vida buscando cómo vivir sin la supervisión de nadie.
Como parte de esa búsqueda di con los fondos indexados, de los que ya te he hablado en otras ocasiones.
No vale con ganar dinero, luego tiene que producir por ti.
Y no vale con obtener la libertad, luego hay que protegerla constantemente, y parte de esa protección consiste en no parar de preguntarse dónde fallan tus planteamientos, dónde se pueden mejorar.
Recintemente encontré un problema, problemón, con los fondos indexados.
Posiblemente este sea el último contenido gratuito de finanzas que publique:
No inviertas en fondos indexados antes de saber esto.
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La entrada Mi difícil relación con la iglesia se publicó primero en Luis Monge Malo.