Ayer una amiga mía me decía que, de mayor, quería ser como yo y tener mi fortaleza. Curioso viniendo de alguien que es algo mayor que yo y paradógico porque no soy menos vulnerable que ella, una buena madre que está luchando día a día para ser ella misma y dar amor a sus hijos! Y pienso ahora que mi presunta fortaleza no es más que aceptar sin resignación mi debilidad y, por otra parte, confiar en la vida, aceptando lo que ésta me trae, día a día, aprovechandolo para dirigirme hacia mis sueños y cambiar mi a veces cruda realidad. Sí que es verdad que, para ello, tengo el don de encontrarle el sentido a lo que vivo, me guste o no. Pero, a la vez, tengo momentos de debilidad como todos, reconozco mis imperfecciones como ser humano y a veces me rebelo contra lo que me rodea y querría cambiar! Tal vez esa es toda mi fortaleza!
El día que te das cuenta de que eres imperfecto -o sea con derecho a equivocarte, para aprender- y tienes momentos de debilidad, luego eres más vulnerable de lo que te gustaría admitir, es cuando empiezas a sentirte fuerte para vivir y, día a día, construir tu propia felicidad y vivir solo lo que mereces… y no solo lo que alguien -o tu mismo, con miedo- decide por ti! Ser fuerte no es dejar de sufrir, sino encontrarle el sentido al sufrimiento y saber a ciencia cierta que eso también pasará, como todo en nuestra vida! Ser fuerte es mirar el sufrimiento de cara y no dejarlo enterrado en el corazón, lo que impedirá que ame como amo. Ser fuerte es entender que, junto a la luz está también la sombra y que la vida está hecha de felicidad e infelicidad a partes iguales…
¿Es esa toda mi fortaleza? Sí, lo es y es algo que no llega espontáneamente, sino que debes tener la voluntad de llegar a ella y vivirla! Tal vez ese es todo mi mérito, si es que hay alguno! Para llegar a vivir así, antes tuve que decidir firmemente no volver a renunciar a todo lo que soy, siento y pienso, para vivirlo así, desde el corazón, tal como sale y sin miedo al que dirán! El día que te empeñas en eliminar la mentira y el autoengaño que vives, surge la verdad de tu corazón! Y, seguramente, vivir la verdad es la premisa necesaria de la felicidad! Y cuando, día a día, eres capaz de vivir y compartir la verdad, te das cuenta de que todo lo que deseabas en la vida estuvo y está en tu corazón, desde siempre!
Seguirá…
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