Mi "San Silvestre" particular y breve análisis del 2015

Por Juan Andrés Camacho Fernández @CorredorErrante

Hoy era el día en el que volvía a la carrera a pie, con un primer contacto en la I San Silvestre de Torremolinos (llevo algunas semanas con molestias entre el pulgar e índice del pie derecho, por lo que estoy haciendo mucha bici)... hasta anoche...

No me extenderé mucho porque hay mucha información que plasmar y poco tiempo (en estas fechas demasiado tiempo le he robado esta mañana a pareja y familia); ¡allá vamos!

Hace ya varios meses presenté la Carretera de la Muerte en esta misma web, por lo que no repetiré la historia, el que esté interesado puede consultarla en el link anterior.
Pues bien, tuve la inmensa suerte de compartir camino durante todo el Reto 360º Solidarios (del que tengo aun las 2 últimas crónicas pendientes...) con Paco "Eltziar" Contreras, uno de los impulsores del evento, que este año no pudo completar por vez primera.
Por ello, tenía un asalto pendiente, que quería completar antes de finalizar el año... ¡y por poquito!
Nos avisó a varios corredores de que saldría el 30, sentido Almería-Málaga, pero ninguno pudimos acompañarle; así que él, ni corto ni perezoso, se lanzó a la aventura en solitario y sin apoyo.
Anoche, charlando con su hermana María y tras un par de llamadas, teníamos montado un grupito para acompañarle desde aproximadamente Nerja, y esta mañana poco antes de las 9 me recogía Fran Viegas con su hijo Juane, rumbo Nerja.
Por el camino contactamos con Mark Woolley (uno de mis ídolos del ultrafondo, junto a Paco), que también lo "cazaría" por el camino junto a Francisco Berbén y Nicolás Kierdelewicz... ¡y menos mal! 
Estuvimos whatsappeando mientras buscábamos a Paco alrededor de Nerja, pero según nos dijeron hacía rato que había pasado; lo pillamos en El Morche, justo en la esquina del bar donde se tomó la primera cerveza del Reto 360º Solidarios, hace apenas mes y medio.

Se le veía genial, muy centrado, especialmente para llevar cerca de 30 horas corriendo y sin dormir ni un minuto, y mientras Fran y Juane buscaban donde dejar el coche, echamos a correr mientras me contaba las peripecias sufridas en un tramo en obras donde tuvo que hacer equilibrismo sobre un cable para pasar y en Salobreña, donde su gasolinera de repostaje estaba cerrada.

Tras un kilómetro trotando y al grito de "¡¡yeeeeeeepaaaaa!!" identificamos al coche de Mark, Francisco y Nico.

Nos presentamos, aunque al final conocía a todos menos a Francisco (a Mark lo conocí en el campo de fútbol de Ronda este año, en los 101, aunque creo que no lo recordaba y a Nico en un curso de técnica descalcista hace un par de años), y echamos a trotar de nuevo, pillando a Fran Viegas y Juane (en patines) apenas otro kilómetro después.

Sin entrar en detalles y resumiendo muchísimo, avanzamos todos juntos, a un ritmo muy bueno teniendo en cuenta la tralla que Paco llevaba hasta Torre de Benagalbón, donde paramos a tomar café después de que Paco nos comentase que había visto a Mark sentado en un caballo, cuando estaba al lado de un árbol.

A partir de ahí bajamos un poco el ritmo y andamos más, avituallados por Nico hasta el Rincón de la victoria, donde Mark, Juane y Francisco se quedarían; continuamos Paco, Fran Viegas y un servidor.

Fue un honor y un placer compartir camino con unos pedazo de ultrafondistas y personas como Mark y Francisco, que me están tentando mucho para vivir la que puede ser la Semana Santa más intensa de mi vida, pero del trabajo dependerá...

El último tramo fue el más lento, y se me me hizo más largo desde pasado el Rincón a Málaga que desde El Morche al Rincón, pese a ser 6 veces menor en distancia.

Iba fenomenal, nada cansado y sin molestia alguna, pero al parar apenas unos segundos, como tantas otras veces durante la jornada, en el cartel conmemorativo de "la desbandá" en la salida del túnel que da al Peñón del Cuervo, el dolor del pie regresó.

Andando molestaba menos, pero al apoyar veía las estrellas...

Cuando Juan nos cogió en el inicio del Paseo Marítimo de Málaga llegué a pensar que volvería andando, pero al volver a trotar me di cuenta de que era un dolor aun soportable.

Mi idea, si no llegaba muy tarde, era seguir hasta Mijas Costa del tirón y hacer algo más de 70 km, pero entre que al final se cumpliría la expectativa de llegar a las 4 de la tarde y el dolor, decidí que al final cogería el cercanías.

Llegamos a Málaga casi clavando las 4, con Toñi, "Super Paco" y Juane esperándonos en la puerta del ayuntamiento, y tras la foto de rigor y la despedida, me fui trotando con Juane y Fran a la estación de tren, donde paré el GPS en 37,5 kilómetros, apenas 1/6 de la distancia total que Paco recorrió en alrededor de 35 horas.

Fue toda una experiencia recorrer en sentido inverso gran parte del tramo de la segunda etapa del reto 360º Solidarios, y en el mismo sentido que la Carretera de la Muerte, que en un mes tendrá lugar en el mismo sentido.

Con esta particular San Silvestre completo 4.303 kilómetros en 499 sesiones en 2015 (contabilizando carreras y competiciones) y 74.573 metros de desnivel positivo, compitiendo en 37 citas y rebajando en varios minutos mis mejores marcas en todas las distancias, salvo en media maratón (tampoco lo intenté...).

Ahora afronto el 2016 con ganas e ilusión, algo preocupado por la molestia del pie derecho, pero como hasta el 31 de enero en Acinipo no tengo pensado competir, me recuperaré bien y haré mucho entreno cruzado para no perder la forma de cara a la Carretera de la Muerte, la Liga Rondeña de Ultrafondo y quien sabe cuantos retos más.

Espero que hayáis tenido un feliz 2015, con salud, amor, trabajo, kilómetros y muchos buenos momentos, y que el venidero 2016 sea aun mejor.

Un abrazo para todos, y mucha fuerza para coger con ganas desde elprimer segundo este nuevo año.
Un abrazo,
Juan.