Mi verde valle

Por Ernesto Villodas
 Me he "perdido" dos días en la Montaña Palentina...
 En un valle precioso, inmenso, salvaje...
 Todo tan bien colocadito.
Bellas y agresivas al mismo tiempo.
 Otras, más amables y hospitalarias.
 Demasiado abrigada para tan poco frío.
 Estas se querían, pero sin mirarse.
 Se toma un descanso en su continuo volar sobre una charca.
 Este primo del anterior, tiene otro saber estar.
 Trillizos a la espera de sus padres.
 Toma posiciones para comer un bocado.
 "Este insecto no es para ti... tengo a los niños esperando."
 Un "limón" a punto de volar.
 El muy "cuco" no dio la cara.
 "No puedo subirme más alto."
 El "enmascarado" del valle.
 "A la rica oruguita para mis polluelos."
 "Para ti no hay oruga... toma de este regüeldo con tropiezos."
 "Pero qué bien luzco en esta ramita."
 "Con lo que me gusta andar por el suelo, estos días estoy de lo más exhibicionista."
"Yo era el más abundante en el valle... y el más cantarín."
 Un mirlo con el pecho desteñido.
 Y este le andaba persiguiendo.
 ¡¡Qué verde era mi valle!!
 ¡¡Escóndete!!
 Un príncipe azul en busca de su princesa.     "Pues este valle me lo recorro yo en un pis-pas."
 A este le recuerdo de las Marismas de Santoña.  Aquí le perseguía un polluelo.
 En el Curavacas un rayo de sol se abre paso entre las nubes...
El río Carrión es famoso por sus truchas...
 Y por sus cocodrilos... ¡¡Cuidadín!!
Mi mejor rincón para despejar cuerpo y mente.