Miguel Gila - Y entonces naci yo

Publicado el 13 diciembre 2010 por Polonius
 
Lo que Miguel Gila contaba de sí mismo en los escenarios no ocurrió tal como nos lo relataba en sus magistrales monólogos. Es cierto que su padre no estaba en casa el día que nació, pero no porque trabajara en Londres como tambor de la Orquesta Sinfónica: había muerto con la mirada congelada a las puertas del Hospital Clínico de Barcelona, a los veintidós años, esperando una cama libre; es cierto que vivió una guerra, pero no una guerra tierna e hilarante como esa a la que nos tenía acostumbrados, sino otra, cruel y fratricida, en la que fue mal fusilado, y de la que, junto al recuerdo amargo, conserva imágenes que provocarán la sonrisa o la carcajada; es cierto que vivió en Latinoamérica, pero no al servicio de una mafia, sino escapando del asfixiante clima político y moral de la España de los años cincuenta y sesenta, de la humillación de verse perseguido por vivir con la mujer a la que amaba.  
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