Entonces, ¿esta obra es un alegato contra la lectura?, noooo, para nada, todo lo contrario, el título es una provocación; en todo caso, si de algo está en contra eso es de la lectura impuesta, del esnobismo lector, de las ficciones donde prima el estilo hasta el aburrimiento por encima de crear mundos creíbles y carnales; contra los gustos convencionales de la "alta cultura" y contra el elitismo literario de ciertos textos clásicos que aleja a muchas personas del placer de la lectura. La autora nos da una visión personal de la historia de la lectura, cuenta sus hábitos, justifica sus gustos, habla de sus manías; y en este repaso a sus propias experiencias lectoras se hace una batería de preguntas que ella misma contesta, preguntas que cualquier lector de este libro se puede hacer al mismo tiempo, aportando sus propias respuestas. Preguntas: ¿cómo decides el libro que vas a leer?, ¿dejas los libros a medias?, ¿cuántas páginas das de margen a un libro antes de dejarlo?, ¿diferencia entre lectura por trabajo o por diversión?, ¿reeles libros, y si es así, cada cuánto?, ¿cuándo y dónde lees?, ¿dónde compras habitualmente los libros?, ¿cuánto gastas al mes en libros?, ¿usas marcapáginas o doblas las esquinas?, ¿tomas notas en los márgenes?, ¿subrayas con lápiz o con rotulador?, ¿cuál es tu velocidad lectora?, ¿cuántas páginas lees al día?, ¿qué libro te ha hecho llorar a lágrima viva o reír a carcajadas?...
Conclusión: además de ser un acto placentero y asombroso la lectura es un viaje de exploración y conocimiento de la condición humana. Leer no es un esfuerzo inútil, todo lo contrario, es una actividad saludable, nutritiva y fundamental, llena de valores positivos de la que se obtienen resultados beneficiosos para la mente y para el alma… y para el cuerpo.