Milan Kundera.

Publicado el 21 septiembre 2014 por Gemagiraluna

La insoportable levedad del serMilan Kundera
327 páginas
Libro único.
(ISBN: 978-84-8383-512-8)
Quien busque el infinito, ¡que cierre los ojos!
Sutiles aforismos, pequeños ensayos, Beethoven y un "pequeño diccionario de palabras incomprendidas" son algunas de las fracciones que componen esta firme obra sobre lo insoportablemente leve de la vida. Nos dice ya en la página número doce: "existe una profunda perversión moral que va unida a un mundo basado esencialmente en la inexistencia del retorno; un mundo donde todo está perdonado de antemano y, por tanto, todo cínicamente permitido". 
Encontramos en cada una de sus palabras un profundo ejercicio de reconocimiento de todo lo que somos, hecho en base a las pequeñas acciones cotidianas y a los sentimientos más íntimos; un examen que da a luz dualidades esenciales que hemos ido excluyendo de nuestro pensamiento: casualidad y destino, lealtad y traición, cuerpo y alma; la levedad frente al peso. 
La obra se divide en seis partes breves, donde se ahonda en el aspecto más elevado del ser de cada uno de los cuatro protagonistas, así como en los más humildes y triviales hechos de su día a día. Y todo unido origina un libro de fácil lectura y ardua asimilación. Muchísimo contenido concentrado. 
En algunos momentos he sentido al leerlo que por fin conseguía ver materializados con palabras elementos intangibles que destacan a veces entre un tumulto de ideas. 
Todos somos Teresa, Sabina, Tomás y Franz, porque en cada uno de ellos descubrimos una pequeña parte de nosotros mismos. Son cuatro protagonistas perfectamente formados con historias vinculadas. Encontramos todo tipo de escenas: sexo, amor, guerra, odio... Y entretanto, consideraciones para las que se nos ha ido preparando en las páginas anteriores. 
Me resulta imposible describir esta maravillosa obra de un autor con cuyo pensamiento nunca estaré de acuerdo.
¿Alguna crítica? Sí. En una de las escenas que nos plantea Kundera encontramos una importante reflexión sobre la guerra: su necedad. Y a la vez encontramos una meditada ridiculización de un personaje real al que el autor, por diversos motivos, no tiene mucho aprecio. Considero que la literatura, como actividad artística, nunca debe tener otro fin que no sea el propio hecho de crear arte. Que un escritor emplee la literatura para vomitar sus rencores en las manos de los lectores me parece algo, de verdad, lamentable. He visto a otros autores burlarse en sus obras, pero nunca con una inquina tan aparente. 
No obstante, es una obra que merece ser leída y cuya sinopsis, como dice también Mun, no le hace justicia.