Revista Ciencia

Mis pasitos en investigación entre la artritis y la microbiología

Por F.guiral - S.pérez

José Antonio López Guerrero – JAL**

CBMSO

Todavía recuerdo el escalofrío que sentí aquella tarde de verano del 92 cuando, junto a mi compañero, el doctor Juan Pedro López-Bote, comprobé cómo aquella vacuna formada por un virus recombinante protegía de sufrir artritis a unas pequeñas ratitas blancas de la cepa (raza) Lewis. La vacuna, que posteriormente comprobamos que también era efectiva una vez inducida la enfermedad, estaba constituida por el virus de la vacuna, también llamado Vaccinia y que es un pariente lejano del de la viruela, al que le introdujimos en su genoma la secuencia de una proteína bacteriana sospechosa de estar involucrada en el inicio (etiología) y desarrollo de la artritis en rata y, por extensión, en la artritis reumatoide humana.

Mis pasitos en investigación entre la artritis y la microbiología…
Midiendo el desarrollo de la artritis en patas y cola comprobamos cómo aquellas ratas tratadas con nuestra vacuna apenas sufrían artritis, y aquellas que sí la padecían, tenían un cuadro mucho más suave, con remisión de la inflamación en mucho menos tiempo. Este trabajo constituyó la investigación de la que todavía hoy me siento más orgulloso. Al escalofrío de emoción inicial le siguió la publicación de dos interesantes artículos en revistas prestigiosas internacionales (Infection and immunity y Arthritis and Rheumatism).

Poco después de estos resultados tuve, por motivos académicos, que abandonar el proyecto e irme a Heidelberg (Alemania) a realizar un “Postdoc”  como investigador senior al Centro Alemán de Investigaciónes Oncológicas (DKFZ ó Deutsches Krebsforschungszentrum, para quien se atreva a leerlo…). Sin embargo, aquellos resultados obtenidos y publicados en 1993 y 1994 perduraron en el tiempo hasta el punto de que, casi una década más tarde, uno de los más prestigiosos inmunólogos del mundo, el doctor Irun R. Cohen del Instituto Weizmann de Israel, envió a un becario hasta mi laboratorio para hacerse con una muestra de nuestro virus recombinante.

Curiosamente, y esto es ya otra historia que merecería publicarse en otro sitio (un juzgado de guardia, por ejemplo…), poco después de la visita de aquel becario en el 2002, aparece un artículo en la revista más importante de inmunología, Journal of Immunology, con el título y el contenido del artículo casi idéntico a nuestro trabajo realizado diez años atrás.

Lo más gracioso del tema, por llamarlo de alguna forma, es que al contactar con el doctor Cohen para pedirle explicaciones de por qué ni siquiera hace referencia a nuestro trabajo, siendo obvio que lo había seguido con sumo detalle, me despachó con un “lo siento muchísimo, fue un despiste de nuestro editor”. Según este individuo, al quitarse una frase del texto se borró, por casualidad, la referencia a nuestro trabajo. Me imagino que el hecho de que el último firmante del artículo fuera Irun Cohen dio confianza a los editores del J. of Immunology que no comprobaron si ya existía un trabajo similar publicado con anterioridad.

Lo más curioso de todo es que, a día de hoy, la teoría que motivó nuestro trabajo en 1990, donde implicábamos a la proteína de la bacteria Mycobacterium tuberculosis, utilizada en la elaboración de nuestra vacuna, en la etiología de la artritis reumatoide ha perdido todo interés y credibilidad, hasta ahora

Tabaco contra la artritis

Mis pasitos en investigación entre la artritis y la microbiología…
Las plantas transgénicas se presentan como una herramienta prometedora en biotecnología y biología molecular pudiendo, por ejemplo, expresar y concentrar determinados compuestos con valor farmacológico.

 Científicos del Instituto de Investigaciones Químicas-Biológicas de la Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, en México acaban de mostrar en Transgenic Research la expresión de la proteína HSP65 de micobacteria en las hojas transgénicas de plantas de tabaco. Esta proteína denominada de choque térmico –con estructura muy parecida desde bacterias hasta humanos- está implicada en la inducción de artritis en un modelo de ratas y ha sido propuesta como una posible causante de la respuesta inmune alterada que origina la artritis también en humanos…

Hsp65 bacteriana clonada y transferida mediante manipulación genética hasta hojas de tabaco pudo ser purificada, concentrada y utilizada en tratamientos orales de ratas con artritis. Curiosamente, los animales tratados recuperaron peso –un marcador de la recuperación contra la enfermedad- y vieron disminuir su inflamación. Los resultados sugieren, además, que quizá se produzca un efecto sinergístico entre la proteína transgénica y alguna otra endógena de la propia planta de tabaco.

De momento, sigue sin conocerse el agente último que inicia la artritis reumatoide, algo en lo que coincide con el resto de las enfermedades autoinmunes pero, al menos, estudios como el presente muestran cómo el esfuerzo en investigación va abriendo siempre ventanas a la esperanza terapéutica. El tiempo dirá…

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