La Cuarta Cruzada. En 1205 el imperio Bizancio estableció en Mistrás el Despotado Latino de Morea. En ésa época, los líderes políticos y religiosos de diferentes comunidades, etnias, o naciones, invadían ciudades y saqueaban lo que hubiera. Mataban niños y ultrajaban mujeres.
Por entonces, Mistrás, o Mistrá, en el Peloponeso, se fortaleció, en el sentido más raso del término: las fotos dan cuenta de muros altísimos, y construcciones en altura, con miradores desde los cuales se controlaba la posible llegada de enemigos por cualquier parte de la playa.
El sitio arqueológico de Mistrás permite conocer la Ciudad Alta, en la cumbre del Monte Taigeto; y, también, ofrece recorrer la ciudad media, donde vivieron quienes no pertenecían a la nobleza, ni ostentaban poder alguno.
Por ello, hoy puede visitarse el monasterio Pantánasa. Pantánasa era la Virgen María, madre de Jesucristo, para los bizantinos. Así que esta Iglesia ha sido emplazada en honor a ella. Es importante considerar que esta construcción sagrada pertenece a la Iglesia Católica Ortodoxa, y no al culto Católico Apostólico Romano.
Una cualidad de esta Iglesia, además de ser la última descubierta en la zona, es que todavía permanece activa. Así que, amigo viajero, si anda por estos parajes, tenga a bien guardar silencio.
Más que recorrer el territorio de Mistrás, lo que el viajero recorre cuando visita esta ciudad fortaleza, es la historia del apogeo y caída del Imperio Bizantino, parte del Imperio Romano de Oriente. Para confirmar que las islas del Peloponeso no sólo ofrecen bellas playas, sólo haga click debajo.