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"Monstruos y mareas"

Publicado el 29 julio 2010 por Megustanloslibros @megustanlibros
“Monstruos y mareas”, de Marcus Edgwick (RocaEditorial, 2010) es el primer título de la serie “Crónicas de Edgar el cuervo”, historias excéntricas y divertidas con “terroríficas” ilustraciones para niños a partir de 10 años.


Edgar es un cuervo viejo y pulgoso que nos narra en primera persona sus aventuras en el castillo de los Otramano. En primer lugar, nos presenta a la familia que habita el castillo, una serie de pintorescos personajes que nos recuerdan a la familia Addams. Pantalín, Lord Pantalín Plantagenet Vesuvious Pachuchus Otramano, es el señor del castillo, obsesionado por la concreción en el lenguaje y peculiar inventor que se encierra en su laboratorio situado en uno de los torreones. Tenemos después a su esposa Eufemia, a la que llaman “Mentolina” y a su hija mayor Solsticio, hermosa y gótica, que embriaga a Edgar con su voz dulce y melosa.
La familia Otramano se completa con Silvestre, siempre está asustado y muerto de miedo, además de cabreado por el nombre que sus padres le pusieron. Finalmente, los traviesos gemelos Fizz y Buzz. A lo largo de la narración iremos conociendo a los diferentes sirvientes del castillo y al mono Colegui, al que Edgar odia con todas sus fuerzas.
Una vez presentados los personajes, Edgar nos hará viajar por el extraordinario castillo, que había pertenecido a la familia desde hace más de tres siglos y que contenía secretos y misterios que se irán desvelando a lo largo del libro.
Edgar se siente viejo y no quiere meterse en más líos, pero esto será inevitable ya que los Otramano “son todos completamente tontos” y tendrá “que seguir sacando a esa familia de los embrollos en los que siempre se meten ellos solitos”. El cuervo tendrá que hacer nuevamente de su “ángel de la guarda” cuando observa que entre la maleza junto al muro del castillo, aparece una monstruosa cola “descomunal, de color negro, toda reluciente y viscosa”. El descubrimiento coincide con la desaparición de una de las doncellas y la sospecha de que el castillo puede inundarse.
El castillo está en peligro, pero la familia es “demasiado estúpida para enterarse o preocuparse lo más mínimo”, por lo que Edgar comprende “muerto de miedo que yo era la única esperanza del castillo de Otramano”.

Con la ayuda de Solsticio, Edgar comienza una aventura divertida para el lector, pero peligrosa para su integridad, sin saber muy bien cómo puede terminar…

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