Morocco VI: Sesiones sureñas - Southern sessions

Por Marinero

Tengo la nariz helada; el salón de té en el que hemos dormido está rodeado de ventanales por donde se cuela el frío nocturno del clima desértico. Abro los ojos y me incorporo en un mullido y largo sofá que forma un cuadrado alrededor de una mesa. Allí hemos dormido los cuatro compartiendo mantas y patadas. Limpio el rocío del cristal y puedo comprobar que efectivamente le mar ha subido aquí en la zona de “Sidi Rbat”.

Acabamos con las existencias de fruta y con algunos dátiles en el bolsillo abandonamos la carretera parar recorrer los acantilados donde nos habían sugerido el día anterior buscar una ola. De camino nos cruzamos con un local que tenía problemas con su moto. Decidimos parar y ayudarle y el a cambio nos ofreció llevarnos a una ola que, de no haber sido así dudo que hubiésemos llegado tan lejos.

Nos encontrábamos delante de un pico de roca con una derecha bastante hueca y una izquierda menos potente pero jueguetona. No conocemos la ola y apenas tiene profundidad así que no apuramos demasiado en las primeras que cogemos. Estamos solos, no hay prisa.

Miguel y Sergio empiezan a aguantar la derecha un poco más aprovechando la ventaja que les aportan sus bodyboards. Yo he empezado a buscar alguna izquierda remándolas a contrapico. El primer problema técnico del viaje llego en forma de cámara de agua ya que por un problema en la carcasa, perdimos la cámara de Miguel para el resto del viaje.

A pesar de estar a gusto en el agua, decidimos salir para continuar con nuestra idea de bajar más al sur y darnos otro baño allí antes de que anochezca (6:00pm). Sergio se despide con un tubazo de dos secciones delante de mí mientras oigo los gritos de Kevin y Miguel celebrándolo ya desde la orilla. Revisamos los mapas y retomamos carretera.

Cuarenta minutos después hemos decidido parar en un pueblo a mitad de camino para comer algo. Probamos nuestra primera cocacola marroquí; sabe distinta aunque quizás sea sólo nuestra imaginación. Sorprende lo difícil que puede ser encontrar cobertura o cruzarte con una televisión en estos pueblos pero lo fácil que es beberte un refresco del gigante rojo.

Sumado a la desgracia de la pérdida de la GoPro de Miguel en el primer baño, se une mi cámara. Por alguna extraña razón ha dejado de enfocar; un problema que en teoría había sido arreglado semanas atrás ponía ahora en peligro el resto de imágenes del viaje. La guardo en su funda y decido echarle un vistazo a la noche con más calma.

Volvemos al coche y bajamos las ventanillas; el Sol del mediodía calienta sin piedad. Ya estamos abandonando el pueblo pero es entonces cuando echamos cuentas: “Quedan apenas 3h de luz y no sabemos a ciencia cierta cuánto nos puede costar llegar a las olas que hemos marcado en el mapa”. Podemos optar por seguir adelante y pasar noche por allí pero hemos dejado cosas atrás en el otro alojamiento y no nos gusta la idea de abandonarlo sin previo aviso. Optamos por mirar la playa del pueblo donde habíamos comido antes de tomar una decisión mayor y no pudimos haber elegido mejor: dos triángulos pequeños pero perfectos nos regalaron un baño sorpresa increíble con olas de 1metro glassy que apuramos al máximo mientras el rojo Sol africano se despedía por hoy.

My nose is frozen; the tea room where we have slept is surrounded by large windows and the night cold comes in through them. I open my eyes and sit up in a nice, soft sofa-shaped square around a little table. There’s where the four of us slept sharing blankets and annoying kicks. I clean the window of dew and check the sea to prove that there’s a swell incoming in fact here in the “Sidi Rbat” area.

Once we ended up with fruit stocks we keep some date gapes in our pockets and left the road to drive through the cliffs where people suggested us to look for waves yesterday. On our way, a local guy with a broken motorbike cut in front of us. We decided to stop and try to help him and after that, he offers to show us a wave in exchange. In fact, I think that we never reach so far without his help.

We were in front of a little reeling rights along a rock point which was quite hollow and there was also a funny left pumping. We don’t know the wave and there wasn’t too much water on it so we tried not to finish the first waves off too late. There were no one more than us in the water so we weren’t in a hurry for it.

Miguel and Sergio take advantage of their bodyboards to withdraw in the wave more looking for barrels. I have start looking for lefts paddling them against the peack. The first technical problem of the trip came to us in water camera-shape because due to a casing’s problem we lost Miguel’s camera for the rest of the trip.

In spite of being having fun in that session, we decided to left to sep going with our plan to drive heading the south looking for a second session in a different spot before sunset (6:00pm). Sergio said bye to the session with a long sick barrel in front of me while I was hearing Kevin and Miguel whistling and shouting from the shore. We checked the maps and went back to the road.

Forty minutes later we decided to stop in a small village for a snack. We tried our first Moroccan coke; it taste quite different. It’s pretty annoying how difficult could be to found coverage or a simple TV but, in the other hand, how easy is to drink one of those cola drinks.

Adding to the missery of Miguel’s GoPro lost, my camera sufferd a problem focusing so I just left it in the car and try to fix it tonight more easily for not to lost all the next day’s pictures.

Back in the car, we down the windows becase the midday Sun is heating mercilessly. We are already leaving the village but then we stopped reckoning. “There almost 3h of day light and we don’t even know for how long we have to drive till next wave spotted in the map”. We can keep going forward and spend the night in a different accommodation but we refuse that option because we already have some stuff in our current accommodation and it seems pretty risky to left them there without warning the owner of the place. We decided to give a breack to the local beach that we saw from the restaurant and that was our best accuracy: two little but perfect triangles gave us a surprising funny session with 6 feet glassy waves that we drained till the red African Sun part till tomorrow.