Mucho después del éxito

Publicado el 04 febrero 2014 por Jcbarona

Cuando una idea o un dato me rebota en la cabeza no encuentro yo mejor remedio para sacarlo de allí que plasmarlo aquí y compartirlo con vosotros. Me venía a la mente la idea de un bocado; cuántas cosas nos habremos llevado a la boca a lo largo de la vida, de qué diferente consistencia o calidad. La mayoría de ellas las hemos tragado, son excepción las que habremos escupido o vomitado, que es mucho peor.

Bueno, pues ando dándole vueltas a un fenómeno que aunque no quiera me afecta un poco siquiera. Se trata de la era, que expresión tan grandilocuente, o la época post-éxito, y voy a poneros dos buenos ejemplos, aunque pertenezcan al mundo del deporte.
Qué sentiría el bueno de Michael Schumacher —en coma o saliendo, vete a saber cómo de él en estos días; ojalá en mejor condición de la que nos indican nuestros peores temores. Que esa es otra, de un accidente y de la muerte no se libra nadie por más dinero o más talento que tenga—. Qué sintió todo el tiempo que condujo en su última época tan lejos siempre de los primeros puestos, después de haber ganado siete campeonatos mundiales y ser el mejor piloto de la historia. Qué no estará padeciendo el bueno de Federer, el tenista, otro, el mejor palmarés nunca conocido en este deporte, ahora que pierde casi contra cualquiera…

¿Y yo?, salvando las distancias. Ya me dijo una conocida en una ocasión. “Quizá lo que te preocupa es tener la sensación de que será difícil o imposible hacer otro personaje tan importante como el fantasma de la opera en el futuro”. Me molestó en su día, no pensaba en ello, ahora, años después, estoy prácticamente seguro de que tenía razón. Insisto en que no creo que eso me preocupase en ese momento pero estoy prácticamente seguro de que no haré nada tan popular o relevante como aquello jamás. Qué sabré yo y qué sabrá ella. Creo que es peor aceptar eso como inevitable, que se te ve en la cara y en la energía que desprendes. Es mejor no pensarlo más que lo justo. Ni descartar nada. Todo puede pasar. Incluso lo que piensas. Cómo nos gusta hacer de adivinos y lo que es peor de agoreros.

Me gustaría hablar de ello con esos dos astros del deporte. Mira que con Michael ya coincidí en Milán en un evento en el que canté y hasta nos hicimos una foto. No creo que les gustase la pregunta y probablemente ni se la hayan hecho nunca. ¿Qué tiene la gente en la cabeza, qué tienes tú? Muy probablemente este es uno de los defectos de mi Blog desde mi punto de vista, el de pensar que los temas que me remueven a mí también os remueven a vosotros.Una respuesta bonita y tranquilizadora sería la de: “yo corro o juego al tenis porque amo mi deporte, el resultado es accesorio y la fama efímera”. No tenía esta conclusión en la cabeza cuando he empezado a escribir. Ha sido bueno hablar con vosotros y con ellos. 
Yo canto porque me gusta, porque lo necesito, y para que me escuche el que esté cerca. Qué, cómo y dónde es completamente circunstancial, un regalo del cielo. Y los regalos se agradecen todos, los grandes y los pequeños, vengan de quien vengan.