La muerte de Marco Licinio Craso en la batalla de Carras está envuelta en misterio y leyenda. ¿Murió en batalla, fue ejecutado por los partos o sufrió un destino aún más terrible a manos de sus enemigos?
¿Quién fue Craso?
Marco Licinio Craso, político y general romano, fue uno de los hombres más ricos de Roma. Nació en el 115 a. C. y murió en el 53 a. C. Miembro del Primer Triunvirato, junto con Julio César y Pompeyo, una alianza política informal que dominó la política romana a finales de la República. Conocido por sus campañas militares y su exitosa represión de la rebelión de esclavos liderada por Espartaco en el 71 a. C. Astuto hombre de negocios amasó su fortuna mediante la especulación inmobiliaria, el tráfico de esclavos y otras empresas. Craso utilizó su vasta riqueza para ganar poder político y fue elegido cónsul en el año 70 a. C.Uno de los principales rivales de Craso fue el general y estadista romano Pompeyo, del cual Craso sentía intensos celos de los éxitos militares de Pompeyo y su propio deseo de ser visto como el hombre más poderoso de Roma. Ambos eran enemigos acérrimos y competían ferozmente por el poder y la influencia política.
También tuvo una relación conflictiva con Julio César, que era visto como una amenaza para sus propias ambiciones.Esta rivalidad llevó a Craso a lanzar una desastrosa campaña militar contra el Imperio parto, que finalmente lo llevó a la muerte en la batalla de Carras.
¿Cómo murió Craso?
Existen varios relatos sobre la muerte de Marco Licinio Craso en la batalla de Carras. Los detalles de su muerte son algo inciertos, ya que no hubo supervivientes romanos de la batalla que pudieran proporcionar un testimonio presencial. Los diversos relatos sobre la muerte de Craso provienen de fuentes antiguas, muchas de las cuales fueron escritas años después de la batalla.
Un relato afirma que Craso fue asesinado tras negarse a rendirse a los partos. Según esta versión, Craso resultó herido en la batalla e intentó negociar con los partos. Sin embargo, el general parto, Surena, ordenó la muerte de Craso, quien fue decapitado y llevado ante el rey parto.Su cabeza acabó sobre la mesa del rey Orodes, justo durante la representación de Las bacantes de Eurípides; el actor principal cogió entre sus manos el macabro despojo mientras recitaba: «Del monte traemos al palacio, hiedra apenas cortada, caza afortunada». «Este, se dice, fue el final de la expedición de Craso: el de una tragedia», escribió Plutarco.
¿Descubriremos la verdad?
Aunque las circunstancias que rodearon su muerte aún son objeto de debate y especulación, la ambición y el deseo de poder de Craso, alimentados por sus rivalidades y celos con otros líderes romanos, finalmente llevaron a su caída y a la desastrosa derrota del ejército romano en la batalla de Carras.El legado de Craso sigue vivo, no solo en los anales de la historia antigua, sino también en nuestra comprensión de la compleja política y las luchas de poder de la República Romana.Hoy en día, la expresión “craso error” se emplea para aludir a un error muy grave. Proviene de la latina Crassus errare, utilizada por los romanos en el mismo sentido.
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