Revista Cultura y Ocio

Mujeres olvidadas por la historia: las poetisas griegas

Por Carol
Mujeres olvidadas por la historia: las poetisas griegasEs innegable que las mujeres han sido ninguneadas a lo largo de la historia en cualquier campo en el que hayan sobresalido mínimamente. Esto se hace aún más patente cuanto más nos alejamos en el tiempo. Sin embargo, cada vez más estudios sacan a la luz a multitud de mujeres muy destacadas, y demuestran la falsedad de toda esa educación que hemos recibido siempre en la que las únicas figuras dignas de estudio eran masculinas. La historia ha dado grandes mujeres, más grandes aún por las dificultades que encontraron en su tiempo e incluso después para que su obra se diera a conocer. Una obra interesante, que se dedica a sacar a la luz a algunas de esas mujeres es Poetisas griegas, un libro muy didáctico, en el que no sólo podemos disfrutar de los fragmentarios poemas que han llegado hasta nuestros días de estas poetisas prácticamente desconocidas, sino que además, nos ofrecen un pequeño contexto histórico de la época que les tocó vivir y una breve reseña de cada una de ellas.
Pese a lo que pueda parecer, algunas de estas poetisas fueron muy alabadas en su época, como es el caso de la más famosa de ellas,
Safo, cuya imagen se reprodujo en monedas y ánforas como gloria literaria nacional. Fue el tiempo y el puritanismo posterior el que la relegaría de su papel como madre de la poesía y décima musa -como se la conoce tradicionalmente-, despreciándola y calumniándola, tachándola de mujer impúdica y fijándose sólo en su posible lesbianismo, algo que no importa mucho, pero que tampoco ha podido ser demostrado. Safo creó un grupo de mujeres consagradas a la poesía y a la música, y aún hoy en día, es referencia indispensable de muchas escritoras y poetisas. Dejo a continuación un fragmento de su bello poema La naturaleza:
Ven a mí, aquí, desde Creta... a este templo
sagrado donde un bosque encantador crece
de manzanos y humean los altares
por el incienso;
aquí susurra el agua fría entre ramas

de manzanos, todo el lugar recibe sombra
de los rosales, y de las hojas trémulas
fluye el sueño
Otra gran poetisa de su época fue Corina, de quien se cuenta que llegó a vencer a Píndaro, gran poeta de la Grecia clásica, en una justa poética, aunque no ha podido ser demostrado:
La Aurora, dejadas las corrientes de Océano,
llevóse del cielo la sacra luz de luna,
y las Horas inmortales de Zeus
llegan entre las flores de la primavera.
Se regocijó por el esfuerzo de sus
pies
el coro en la ciudad de siete puertas.

Un triste ejemplo del olvido en el que han caído muchas de estas mujeres, es el de Telesila, de la que se cuenta que defendió la ciudad de Argos donde vivía con la ayuda de mujeres, viejos y esclavos del ataque de los lacedonios. Lo único que se han conservado de sus poemas son palabras sueltas, y pese a que debió alcanzar cierta notoriedad en su época, éste es el fragmento más largo que se conserva de su obra:
Y Ártemis, muchachas, al huir de Alfeo...
Mujeres olvidadas por la historia: las poetisas griegasUn caso curioso es el de los poemas conservados en uno de los Colosos de Tebas. Un terremoto dañó la parte superior de la enorme estatua, y a partir de entonces, por efecto del rocío y de las diferencias de temperatura que dilataban y contraían la piedra, el coloso emitía unos sonidos que fueron interpretados como divinos. Así, se convirtió en lugar de peregrinaje religioso, donde los visitantes tenían la costumbre de dejar su nombre, palabras o composiciones poéticas. Es el caso de Cecilia Trebula, Julia Balbila y Damo, de las que sólo se conocen los poemas que ellas mismas tallaron en la piedra. El fragmento es de Julia Balbila, quien se cree que fue poetisa de corte del emperador Hadriano y de su esposa, la emperatriz Sabina:
Ayer Memnón acogió en silencio a su marido,
a fin de que volviera aquí la hermosa Sabina.
"Y es que te encanta la grácil belleza de nuestra reina.
Mas cuando llegue, lanza un grito divino,
no sea que el rey se irrite contigo, porque, osado, en demasía
retuviste a su augusta esposa legítima".
Y Memnón, temeroso del poder del gran Hadriano
gritó súbitamente, y ella de oírlo se alegró.

Erina dejó un bellísimo poema muy fragmentado en el que llora la muerte de una amiga, recién casada y la pérdida de la infancia:

Al pasar por esta tumba
muy llorada, dí al dios soterraño, Hades;
"¿¡Eres celoso, Hades!" Y al ver este hermoso túmulo
te anunciará la muy cruel suerte de Bauco,
cómo a la muchacha, con las antorchas con que se
habían cantado himnos nupciales
prendió el suegro una pira para quemarla.

Praxila consiguió salir del estrecho mundo al que confinaban a las mujeres, y compuso `canciones para acompañar al vino', que se recitaban después de los banquetes, en un ambiente exclusivamente masculino. También han llegado hasta nuestros días poemas de Cleobulina, Beo, Nóside, Teosebia, Mero, Ánite, Hédila, Filina de Tesalia o Melino.

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