Muñecas

Publicado el 07 marzo 2017 por Alejandropumarino

Barcelona abre el primer prostíbulo con muñecas, muñecas como la que muestra la imagen superior, naturalmente. Según reza la noticia publicada en un diario digital, la oferta de apertura es de unos 120 euros la hora con esta “lumidoll” que ofrece la ventaja de desinfectarse con lejía, si es necesario, y la de protestar por poco, que también cuenta. Me pregunto si Carmena iniciará una campaña en favor de las muñecas prostituidas, forzadas a ejercer el oficio más viejo del mundo, y si Gallardón multará a los usuarios de este servicio, como planteó en su día; también es curiosidad lo que siento por conocer el nombre que se dará a los clientes del burdel; tenemos una estupenda ocasión para incrementar el acervo del léxico español.

Más grave es lo que sucede en los países nórdicos:

Se han detectado en la frontera de Noruega envíos realizados desde países asiáticos emergentes conteniendo muñecas, con un máximo de veinte kilogramos de peso, como la que muestra la imagen superior, ya conocidas por “pedo-dolls” con físico de niñas y otras características de mujer y cuyo destino no es que las chiquillas se entretengan con ellas.

En fin, viene la cuestión siguiente; los usuarios de este “juguete para adultos” están siendo vigilados por la policía o han sido detenidos; ¿es justo?. Si dispusiésemos de un sistema que detectase los pensamientos de las personas, ¿la fantasía sexual sería suficiente para considerar delincuente a quien la tiene?. Uno, que siente repulsa por este tipo de artículo de “sex-shop”, se pregunta, no obstante, donde empieza y termina la libertad de cada individuo; trocear una “baby-doll” puede estar mal visto, pero no creo que constituya un delito como lo es cualquier tipo de agresión física a una persona; lo contrario sería convertirnos en una suerte de “precog(nitivos)” como los que protagonizaron “Minority Report” con el resultado que todos conocemos.

No obstante, creo que merece más que una simple reflexión.