Revista Cine

Música para una banda sonora vital: Infierno de cobardes (High Plains Drifter, Clint Eastwood, 1973)

Publicado el 15 mayo 2026 por 39escalones

Dee Barton compone la partitura del primer western dirigido por Clint Eastwood, visiblemente deudor de la obra de sus maestros Don Siegel y Sergio Leone -a los que hizo constar su agradecimiento explícito en la dedicatoria de Sin perdón (Unforgiven, 1992)-, la historia de un pistolero que llega a la localidad de Lago y es contratado para defenderla de tres pendencieros forajidos que, recién salidos de la cárcel, han hecho promesa de volver a la ciudad para arrasarla hasta los cimientos y vengarse de quienes los delataron. Película de enrarecida atmósfera y de connotaciones más allá del género, conforma junto al resto de westerns realizados y protagonizados por Eastwood –El fuera de la ley (The Outlaw Josey Wales, 1976), El jinete pálido (Pale Rider, 1985) y la citada Sin perdón– una tetralogía que, con independencia del nombre y las circunstancias particulares de cada protagonista, parece referirse, en cronología desordenada, a un único personaje, un ciclo que se abre con el más fordiano Josey Wales, continúa con William Munny, el «asesino de mujeres y niños de Missouri», sigue con el forastero -hermano del difunto sheriff Duncan- de esta película y concluye con el Predicador sin nombre retornado de una imprecisa zona de paso entre la vida y la muerte.


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