Odisea Tango XXII es una
agrupación nacida en lo profundo del conurbano sur, integrada por jóvenes de
entre 16 y 25 años que exploran distintas músicas urbanas —como el tango, la
milonga y el candombe— rompiendo sus formas y reglas establecidas e
incorporando lenguajes provenientes del jazz y del rock progresivo. Así, el
grupo imagina, deforma y reinventa un subgénero autodefinido como post-tango:
una búsqueda estética a contracorriente de la mercantilización de la música y
del vaciamiento cultural promovido por las redes.
En palabras de la propia banda: “A contracorriente de la mierdificación en el comercio de la música, así como del vaciamiento cultural producido por las redes insociales (post and go), vamos en pos de algo nuevo, disruptivo, arriesgado. Con mi generación comienza la odisea del tango hacia el siglo XXII. Con algo más que suerte, hacia allá vamos y buscamos llevar con nosotros nueva música de Buenos Aires, con el lema de gustar y ofender”. Esta es otra de las muy buenas bandas que presentamos en este trabajo en conjunto entre AMIBA (Asociación Músicos Independientes Buenos Aires), Cabeza de Moog y quien esto escribe.
Por Beto NacaradoGénesis y búsquedas sonoras
El compositor y fundador de la
banda es el pianista Ulises Thayer, de tan solo 19 años. Las primeras
influencias de Ulises fueron Charly García, Luis Alberto Spinetta y Fito Páez;
pero tiempo después llegó el impacto decisivo de Astor Piazzolla y de su maestro
de piano, Agustín Guerrero: al escuchar la música de su quinteto, simplemente
le estalló la cabeza.
Con todo ese bagaje comenzaron a surgir los primeros temas de Odisea Tango XXII. No importaban las etiquetas —fuese tango, rock o fusión—; la composición era poco menos que un juego con el instrumento, donde también se adivinaban rasgos del Genesis de los años 70.
El acercamiento a la música por parte de estos jóvenes virtuosos comenzó desde muy niños. Ulises terminó el conservatorio a los 14 años, momento en el que ya estudiaba con Guerrero. Desde muy chico, cuando le preguntaban qué quería ser cuando fuese grande, siempre contestaba lo mismo: pianista.
En ese proceso de crecimiento hubo un hecho determinante: la pandemia. Durante el período de aislamiento, Ulises utilizó el encierro para volcarse de lleno a jugar con su piano y trabajar en la composición. Ese año y medio guardado lo ayudó a afianzarse en su arte, componiendo más de 30 temas que luego pulió junto a Guerrero. En esa etapa, además, comenzó a explorar el uso de la tecnología puesta al servicio de la creación musical.
La consolidación del grupo
En ese camino se cruzó con el resto de los integrantes: un grupo de chicos con una sensibilidad particular que se dispusieron a bancar una propuesta alejada de lo que escucha el común de los adolescentes, y que además requiere un altísimo nivel técnico instrumental.
Rocío Sánchez (baterista) fue la primera en sumarse y colaborar activamente en la convocatoria del resto de los músicos. Elías Alem (guitarra) fue el siguiente; un virtuoso y multiinstrumentista que también toca teclados, batería y saxo. Al ser uno de los mayores, su presencia permitió que la banda terminara de afianzarse y desarrollarse. Con el tiempo, la formación fue mutando en integrantes e instrumentos hasta llegar a su consolidación actual.
En 2026 editaron su álbum debut homónimo, ODISEA TANGO XXII, grabado en Estudio Mudras entre septiembre de 2024 y febrero de 2026. La producción y mezcla estuvo a cargo de Ignacio Zavalla, la masterización corrió por cuenta de Pablo Gastón Barros y el arte de tapa fue realizado por Fran Pontenpie. Las composiciones pertenecen a Ulises Thayer, mientras que la producción ejecutiva fue un trabajo conjunto entre Odisea Tango XXII y Felipe Abel Surkan para el sello Viajero Inmóvil Records.
Formación actual
· Ulises Thayer: piano y composición
· Elías Alem: batería
· Mateo Pérez Valente: bajo eléctrico
· Miguel Thayer: contrabajo
· Facundo Díaz: guitarra eléctrica
· Agustín Matera: sintetizador
· Franco Bruschini: bandoneón
Al momento de componer, Ulises percibe las obras mucho más tangueras de lo que resultan tras el tamiz del grupo: son los demás músicos quienes aportan el pulso marcadamente rockero. El único instrumento para el que Ulises no escribe partitura es la batería; ese espacio sonoro se trabaja codo a codo junto a Elías Alem.
Actualmente, Odisea Tango XXII transita un breve impasse para permitir que el disco ruede y encuentre a sus oyentes. Mientras tanto, continúan componiendo nuevo material y se preparan para su presentación en vivo el próximo 4 de septiembre en el Centro Cultural Borges (probablemente la última del año).
Como bien resume Ulises Thayer: “Hoy en día, donde la mayoría de la música que se escucha es una bajada de línea desde el Norte, resulta un acto de rebeldía pensar y proyectar una nueva música argentina; esa es nuestra búsqueda. Por eso figura la palabra Tango en nuestro nombre: no es solo una cuestión estética, sino una militancia de la cultura y de la música de este lugar”.
Redes y plataformas
· Instagram: @odisea_tango_xxii
· YouTube: Ulises Thayer
· Sitio Web: odiseatangoxxii.com.ar
· Bandcamp: Viajero Inmóvil Records / Odisea Tango XXII
· Plataformas digitales: Odisea Tango XXII
Beto Nacarado
