Revista Solidaridad

Mutilando el dolor: Etiopía lucha contra la mutilación genital femenina

Por Iñaki Iñaki Alegria @InyakiAlegria

Mutilando el dolor: Etiopía lucha contra la mutilación genital femenina

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Se estima que 200 millones de niñas y mujeres en el mundo han sido mutiladas, cifra que sigue creciendo minuto a minuto.

A su vez esta cifra se considera infraestimada, en realidad, se desconoce el número de mujeres a las que se les practica esta tradición.

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)  Etiopía es el segundo país de África con mayor tasa de mutilación genital femenina (MGF). Ha afectado a 23,8 millones de niñas. Está reconocido como una violación de los Derechos Humanos.

  Para hacerme poderosa solo necesito una cosa: educación

Malala Yousafzai

  ”Como Muliena, la mayoría de las niñas no tienen la opción que tienen los niños de ir a la escuela. De ser niña, es prácticamente imposible. Desde edad muy temprana, cuatro o cinco años, las niñas trabajan en duras condiciones, descalzas.

Se calcula que más de un millón de niños están privados de al menos uno de los derechos básicos de educación, agua y saneamiento, atención sanitaria básica, nutrición y vivienda.”*

 Si el dolor ajeno doliese

 El primer paso para cambiar una realidad es conocerla.

Si de verdad pudiésemos sentir el dolor en nuestra propia piel todo cambiaría. No es solo un problema de desinformación, porque como dice Bru Rovira sobre nuestra relación con África, o con cualquier drama o injusticia en el mundo

 “El sentimiento no admitido de que es preferible ignorar lo que no se puede soportar, ignorarlo también porque, de saberlo, no podríamos soportarnos a nosotros mismos

Bru Rovira.

Hoy hablamos de Etiopía, y nos centramos en un tema que afecta no solo a este país, hablamos de niñas, de mujeres, de violencia machista, de poder, de mutilación genital femenina, de educación, de explotación y cansancio. Según la Organización Mundial de la Salud, secuelas como dolor y hemorragias prolongadas, infecciones, infertilidad, shock y, a veces la muerte. A más largo plazo, las mujeres enfrentan una vida de desfiguración y una serie de problemas de salud, que incluyen complicaciones urinarias y con el parto. Menstruación dolorosa, disfunción sexual y problemas psicológicos asociados.

Maltratadas, violadas, mutiladas… silenciadas, ignoradas…

“A los trece años me casaron con un hombre que no quería, ni él me quería a mí. Me maltrataba también. Pero además me violaba varias veces al día. Odio a los hombres. No sentía ningún placer, no solo no sentía placer sino que me producía un inmenso dolor y sangrado. Me olvidé de decirte que me practicaron la mutilación genital femenina, me cerraron un poco la vagina y me cortaron el clítoris. Comparto marido con otras tres mujeres. Mujeres pobres. Tengo cinco hijos: cuatro niñas y un niño. Tres murieron antes de alcanzar los cuatro años. Estoy muy enferma. Tengo sida. Creo que me lo ha pegado mi marido, ese que comparto con tres mujeres y unas cuantas amantes más.”*

Etiopía tiene más de 80 idiomas y 200 grupos étnicos que hacen del país una mezcla diversa de culturas y tradiciones con diferentes conceptos de identidad. Una de las prácticas tradicionales que se sostiene es la Mutilación Genital Femenina (MGF). Y aunque la tasa nacional es aproximadamente del 74%, debido a la diversidad de culturas mencionada, en algunas regiones, la tasa puede crear una brecha entre el 27% y el 91%.

Los tipos I, II y III se practican dependiendo del área dónde vivan y la edad a la que se realiza. El objetivo es hacer que la mujer sea dócil, que no disfrute del sexo, que solo sea una máquina reproductora. En realidad sufren con las relaciones sexuales. En unas zonas, consiste en un corte de la parte baja del clítoris a las adolescentes; en otras regiones, como Oromía, extirpan la totalidad del clítoris y a una edad más temprana, hacia los cinco años, en otras extirpan parte de los labios menores y mayores, en la región Somalí sacan también todo el clítoris y cierran la vagina mediante sutura dejando sólo una pequeña abertura y cuando se casan les arrancan el hilo.

En Etiopía el 52% de las niñas sufre MGF antes de la edad de un año, lo que hace que se realice antes en el Norte del país que en el Sur, donde la práctica se asocia principalmente con el matrimonio. También las justificaciones difieren de una región a otra y de una cultura a otra: a algunas personas la marcan como parte de su identidad cultural, otras como una demanda religiosa para garantizar la castidad y para prevenir la violación. La mayoría como forma de controlar la sexualidad de la mujer.

Según el activista etíope Tesfaye Melaku AberraEtiopía es una sociedad patriarcal y existen restricciones morales y culturales sobre las mujeres y su comportamiento. Como en otros países africanos, el sexo y la sexualidad son tabú. Una mujer que discute de sexualidad abiertamente podría ser etiquetada de ‘inmoral’. Aunque la violencia machista y la discriminación de las mujeres son endémicas en Etiopía, los casos de mujeres y niñas que han sufrido violencia de género no son denunciados debido a la aceptación cultural, la vergüenza, el miedo o la ignorancia de las protecciones legales por parte de la víctima.

A pesar de algunos avances en la prevención, queda mucho por hacer. Hay pocos cambios en las áreas rurales y aunque cambios importantes en las áreas urbanas. No existe un programa continuo de creación de conciencia sobre los impactos de la MGF, ya sea a través de medios gubernamentales o privados. Los medios solo participan en las noticias si hay actividades realizadas por otras agencias. Intentan involucrarse si hay un patrocinador u ONG que paga un espacio. Incluso los Ministerios del Gobierno no tienen un programa continuo de medios impresos o electrónicos para transmitir el mensaje al público para poner fin al problema en el país.

Las mujeres siempre dan la cara:

 El empoderamiento de las mujeres y las niñas en general puede conducir a mejores resultados de salud pública y social para todos.

“Me llamo Fenet a mí me mutilaron pero yo no lo quiero para mi hija

Fenet es líder comunitaria contra la mutilación genital femenina y ahora se dedica a dar charlas por las comunidades rurales explicando su experiencia, su sufrimiento. Diciendo NO a una tradición cruel e injusta. Y a enseñar que las madres juegan un papel fundamental para evitar que mutilen a sus hijas.

En una de las zonas administrativas más pobladas de Etiopía se creó la Uncut Girls Club, primera generación de chicas que se ha negado a la mutilación, detrás de esta iniciativa está la Dra Bogaletch Gebre , activista que lleva toda la vida luchando por los derechos de las niñas y mujeres, contra la MGF, en Kembatta-Tembaro, donde creció. Bogaletch y sus cuatro hermanas fueron mutiladas. Hoy por hoy, en el club de las jóvenes no mutiladas, ya no se dejan mutilar y son ellas las que eligen a su marido. En esta zona, la ablación del clítoris ha pasado en 15 años de practicarse en el 100% de los casos a solo el 3%.

A pesar de que no existe una ley específica que aborda la mutilación genital femenina como una forma de abuso, el Código Penal, que fue ratificado en 2005, penaliza la práctica. Aunque la ley se ha aprobado, se han denunciado pocos casos. En 2015, los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas incluyeron esfuerzos para detener la mutilación genital femenina en todo el mundo y Etiopía tuvo que reconocer que la práctica seguía siendo generalizada a pesar de la prohibición. El Gobierno etíope ha aceptado el compromiso en el Reino Unido y la #GirlSummit, para poner fin a la mutilación genital femenina por completo en 2025.

 El problema principal, como comenta  Tesfaye Melaku, es que la MGF debe ser abordada adecuadamente por el gobierno a través de políticas sanitarias, agrícolas y sobre todo educativas.

Los hombres pueden jugar un papel importante para terminar con la MGF. En las comunidades patriarcales, los hombres pueden influir en sus familias para decir que están de acuerdo o en desacuerdo con las prácticas y creencias. Por lo tanto, si se involucra a los hombres, específicamente a los maridos para crear conciencia sobre las consecuencias negativas de la MGF, pueden detenerlo dentro de sus familias. Además, en los países en desarrollo, la mayoría de los responsables de la toma de decisiones, como los líderes religiosos, los médicos, los docentes y los políticos, son hombres.

A eso hay que sumar que muchos emigrantes etíopes continúan volviendo a su país, en sus vacaciones, en la #CutSeason para practicar a sus hijas la mutilación genital, una costumbre difícil de erradicar teniendo en cuenta que se realiza de manera secreta.

Por otra parte, es complicado esperar apoyo por parte de inversores, de instituciones y gobiernos de la mayoría de los países en desarrollo. Que a su vez están dirigidos en su mayoría por hombres. No creen que la eliminación de la mutilación genital femenina sea un tema prioritario en el país. Carecen de políticas adecuadas y delegan en las ONG.

¿Cuál es la mejor estrategia para abordar la mutilación genital femenina en Etiopía y qué cantidad de información y educación deben implementarse?

 En opinión de Tesfaye Melaku, invertir en la educación de las niñas es la mejor estrategia para detener la propagación de la mutilación genital femenina, al menos en la próxima generación. Educando a las niñas, se educa a los adultos futuros, madres y esposas. Capacidad de garantizar que las familias educadas no mutilen más a sus hijas en la siguiente generación.

*“Los niños son vulnerables y son los que más sufren en situaciones de pobreza, crisis, enfermedad, emergencia y debilidad.” Iñaki Alegría

 Otra estrategia básica para detener la mutilación genital femenina sería capacitar a los agentes de divulgación sanitaria, los agentes de divulgación agrícolas y los docentes para que incorporen las cuestiones de la mutilación genital femenina en sus actividades cotidianas. Debido a la política nacional de salud, agricultura y educación del país, un Kebele (la estructura administrativa más baja de la nación) tiene al menos tres agentes de divulgación de salud, tres agrícolas y diez profesores. Por lo tanto, si se les capacitara para hacerlo, tendrían una estructura de base para hablar del problema con la población local. Además de eso, utilizar medios como la radio comunitaria local, la radio y las televisiones regionales y nacional para transmitir el mensaje a toda las personas a un coste razonable, también sería una estrategia realmente básica y muy útil para crear conciencia entre la comunidad.

 y las niñas de manera especial por la carga cultural patriarcal y machista a la que están sometidas. En las manos de todas y todos está ayudar a erradicar esta terrible lacra mundial haciendo presión a nuestro gobiernos, creando conciencia.

Según la OMS: La mutilación genital femenina es una violación de los DDHH

La mujer sigue atrapada en la sumisión. Se muestra oprimida y reprimida. La revolución de la mujer en África tiene que estallar.” Iñaki Alegría

 Las mujeres etíopes serán las que erradicarán la práctica de la mutilación genital femina, y lo harán a través de la educación, en realidad,  ya lo están haciendo en muchas regiones” Iñaki Alegría

*Extraído del libro de Iñaki Alegría “Alegría con Gambo. La mirada etíope que alimentó mi vida”.

Cuyos beneficios al 100% se destinan a la ONG Alegría sin Fronteras (enlace blog libro)

Galatoma Iñaki, gracias por mirarme,

Teresa Domínguez

@letra_escarlata


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