Namibia : en la región de zambeze

Por Merche_62

Cruzamos la frontera a Namibia con Abraham, un joven taxista de Katima Mulilo y que a diario pasaba a los viajeros desde Kasane en Botsuana.

La región de Zambeze (antiguamente llamada Franja de Caprivi) es un saliente verde y tropical situado en el extremo noroeste de Namibia. Es la única región que limita con tres países: Angola y Zambia al norte, y Botsuana al sur. 

Su principal centro urbano y administrativo es Katima Mulilo, que significa "apagar el fuego". 

Está surcada por caudalosos ríos perennes como el Zambeze, el Linyanti y el Chobe, además del Okawango.

A diferencia del resto de Namibia (que visitamos hace diez años y se caracteriza por sus desiertos áridos) esta zona destaca por sus frondosos bosques ribereños, llanuras aluviales y humedales.


Era la hora de la salida de la escuela y de los institutos. Los niños nos saludaban dándonos la mano y quisieron hacerse fotos con nosotros. 


Katima Mulilo es más bien un lugar de paso pues en la ciudad abundan los supermercados, grandes almacenes y es accesible a través de la Carretera Trans-Caprivi, lo que la convierte en una parada clave para los viajeros que se dirigen a Zambia, Botswana o Zimbabue.


No es tan llamativa para observar grandes animales en abundancia pero nos apetecía hacer un pequeño recorrido por el río Zambeze y salir un poco de las zonas masificadas de Botswana. 




El Zambeze alberga grupos de hipopótamos, cocodrilos del Nilo residentes y una prolífica avifauna: en la región se han registrado más de 600 especies de aves.



Observamos infinidad de aves, cocodrilos e hipopótamos mientras el sol iba tiñiendo las aguas del Zambeze en color dorado.


Al día siguiente con Abraham, nos llevó a ver a su familia que vivía en el área de Bukalo, de la etnia Subiya. 


Quería llevarles una tarjeta Sim para poder contactar con uno de los hermanos. 


Vivían en medio del bush, una zona típica de arbustos. Protegían el ganado de los depredadores con estacas de madera. 


Abraham nos decía que estas tierras pertenecían a su abuelo. Frecuentemente bajaba a ver a su hermana que vivía a más de 1000km, en Windhoek.


Cuando regresamos a la ciudad, fuimos a la búsqueda de algo curioso: un baobab que antaño se utilizaba como retrete y que nos costó encontrar pero gracias a la amabilidad de la gente pudimos localizarlo.