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Ni los clásicos se libran - Artículos - Gamberrada literaria

Por Eltiramilla

Ni los clásicos se libran - Artículos - Gamberrada literaria
No somos profetas místicos ni nos caemos de un guindo si decimos que últimamente las portadas estilo Crepúsculo están de moda. ¿Quién no las ha visto poblando las librerías y los centros comerciales? Tonos negros, blancos inmaculados, rojos sangrientos y, en una gran cantidad de ocasiones, bellas flores que apenas tienen sentido en el argumento. Editores y departamentos de diseño de distintas editoriales parecen haberse puesto de acuerdo (por una vez) para seguir los mismos patrones indiscriminadamente en portadas variadas.

Cansa, imposible negarlo. Y algunas editoriales han traspasado las barreras; ya no se trata únicamente de portadas de novedades, ni siquiera de novelas juveniles. Ese es el caso del lavado de cara que se ha realizado con la mítica saga Crónicas Vampíricas, de Anne Rice. Aquellos vampiros a los que muchos añadían la coletilla de “los de verdad” se han visto modernizados muy recientemente. Pero, en un alarde de ingenio, se ha dado un paso más allá. ¿Para qué limitarse a hacerlo con libros de vampiros? ¿Por qué no también con los clásicos?

Sí, tiramillotes. La nueva gamberrada literaria que tenemos que soportar es una perturbadora nueva edición para dos clásicos, en concreto del siglo diecinueve. Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, y Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. Novelas ampliamente conocidas por todos (si bien no en interior, al menos en título) ahora lucen ¿orgullosas? una portada que va a la moda. Por si no fuera suficiente con un típico diseño floral en medio de la más absoluta negrura, se ha optado por imprimirlos incluyendo una frase promocional que difícilmente va a olvidar nuestra generación: “los libros preferidos de Edward y Bella”.

Ni los clásicos se libran - Artículos - Gamberrada literaria
La fabulosa idea no viene de Debols!llo, el sello encargado de traernos estos esperpentos hasta nuestras librerías, sino que es tan solo una adaptación de algo que se hizo tiempo atrás en América. Y por lo visto en Estados Unidos les ha dado muy buen resultado la frasecita de la portada, aprovechándose del tirón de las obras de Stephenie Meyer.

Muchos se preguntarán acerca de los motivos de mi indignación, pues, al fin y al cabo, siguen vendiéndose (de momento) otras ediciones con portadas normales, más acordes con el verdadero espíritu de estos clásicos del siglo diecinueve. Y tampoco se puede obviar que algo tan absurdo ha logrado algo bueno: acercar a los jóvenes unos clásicos universales que tal vez de otro modo nunca habrían leído. Sin embargo, mi pregunta es: ¿qué precio estamos dispuestos a pagar? Antes para promocionar libros con frases de otros autores o con citas famosas se utilizaban meras fajas promocionales que podían quitarse sin problemas. Después vinieron las frases directamente impresas en las tapas. Y ahora se diseñan por completo las portadas para conseguir vender un puñado de libros más basándose en las novelas que están de moda. Pero es bien sabido por todos que éstas cambian con mucha facilidad; ¿qué nos depararía el futuro si todas las editoriales se sumasen a este nuevo estilo de promoción? ¿Infinitas ediciones en relación a modas pasajeras? ¿Dónde podría quedar el verdadero valor de los clásicos?


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Por  Leticia Valencia
publicado el 23 agosto a las 08:09

Yo me indigné mucho cuando vi esos libros en la mesa de novedades. ¿Los libros favoritos de Edward y Bella? Más bien, los libros que Stephanie Meyer destrozó para crear argumentos en la serie. Vamos, mis ediciones de estos libros son bastante cutres (Orgullo y Prejuicio es una edición de bolsillo que contiene un fallo de impresión), pero al menos los puedo dejar sin que me de vergüenza ajena...