Ella vive con dolorosas lesiones en todo su cuerpo, especialmente en los brazos, espaldas y piernas. Incluso el interior de su esófago también se ve afectado y tiene que ser alimentada a través de una sonda de alimentación.
Hollie Shaw está determinada a llevar una vida normal a pesar de que sufre un transtorno poco común que hace que su piel se caiga al menor contacto. A sus siete años, ha sido apodada como “niña mariposa“, nació con esta enfermedad (epidermolysis bullosa) lo que significa que le falta el vital pegamento que mantiene unida su piel, haciéndola tan delicada como las alas de una mariposa.