Niños!

Publicado el 19 noviembre 2013 por Salva Colecha @salcofa

El mundo se sostiene por la respiración de los niños”  התלמוד 

Hoy es el Día universal del niño. Es un día que debería ser fiesta mayor. Aunque si hace falta fijar un “Día Universal de…” es porque quizás necesitamos que nos recuerden que cada día se produce uno de los crímenes más terribles, asesinar los sueños a un niño. Este es uno de esos días que deberíamos conmemorar los 365 días al año, como también lo merece el día de la madre, el de la mujer (trabajadora o no), el de los abuelos, el padre… y todos aquellos que nos inciten a ser personas humanas respetuosas o algo que se le parezca, que mira que nos hace falta. En cuanto a éste, deberíamos concienciarnos especialmente porque todos, hasta la bruja mala de Blancanieves o los miembros de la Troika, hemos sido niños alguna vez y nuestro futuro dependerá de lo que hagamos con ellos.

La realidad es que la Convención sobre los Derechos del Niño sigue siendo un documento prácticamente desconocido que no se suele tomar muy en serio y los derechos que recoge no son efectivos ni por asomo en numerosos rincones de este planeta que sigue rodando porque no tiene vergüenza. Días como hoy sirven para recordar que los derechos de la infancia están ratificados por muchos estados (tan sólo Sudán del Sur, Somalia y USA no lo han hecho) a bombo y platillo pero no garantizados y mucho menos implantados de verdad.

El mundo esta padeciendo una mala racha, lo admito, pero no podemos aprovechar la situación actual como excusa para aceptar que en este país sigamos mercadeando con la educación de nuestros niños a la que se anteponen siempre los ideales del “politicastro” de turno y hasta ellos sean víctimas de los homicidas “recortes” en salud entre otras barrabasadas que propinamos, estilo Don Julián, a nuestros propios hijos por aquí. Y lo que es más sangrante, que en pleno SXXI cada día 19.000 niños menores de cinco años mueran en este planeta por causas evitables como la desnutrición (1/3 de las muertes), que entre todos deberíamos poder impedir o por lo menos combatir.

«Ninguna crisis justifica la muerte de un solo niño por causas evitables». Decía Consuelo Crespo, presidenta de Unicef España, con más razón que una santa de esas con aureola y todo. Aunque la realidad es otra, en el mundo  millones de niños se levantan a las seis de la mañana y se acuesan, si ha habido suertecita, a la una de la madrugada, todos los días, para ganar menos de 10 euros al mes y dos comidas diarias. Eso si son afortunados y no han caido en redes de abuso sexual. A millones de niños les roban su dignidad, su infancia y su futuro. Son niños que no van a ser niños nunca más, pero no sólo eso, tampoco van a poder ser personas.

Es necesario que nos preocupemos por ellos invirtiendo dinero (que no gastando, lo que es muy diferente), que les ofrezcamos nuestro tiempo para escucharles, jugar con ellos o simplemente acompañarles. Es necesario concienciarse de que ese pequeñajo no es sólo un ser frágil que necesita que se le proteja, sino también una persona con derecho a ser educado, cuidado y protegido sin importar donde haya nacido, es una persona con derecho ser feliz, alimentarse correctamente, a ir al cole y a ser escuchado.

Por último, no debemos olvidar que como todos hemos sido pequeños estamos obligados a ofrecerles una infancia MEJOR que la que nosotros hemos tenido, en estos tiempos, más que nunca, necesitamos esa energía, ese entusiasmo propio de los más niños para poder seguir adelante y no olvidemos que ellos no sólo son nuestra verdadera garantía para el futuro, son nuestro presente.