#NosotrasParamos: Día de la Mujer Trabajadora

Publicado el 08 marzo 2017 por Polikracia @polikracia

2017 ha empezado de la misma manera en la que terminó 2016: con movilización civil femenina. Lo vimos hace un par de meses en Polonia, donde cientos de miles de mujeres protestaron contra la propuesta de ley que prohibiría y penalizaría el aborto. También en Argentina, en contra de la violencia machista, o en Estados Unidos, donde mujeres y hombres se unieron en la mayor marcha de la historia de este país para plantar cara a Donald Trump y a la misoginia sistematizada que su presidencia simboliza. Ahora le toca a España. Este miércoles 8 de marzo, el Día de la Mujer Trabajadora, o Día de la Mujer, se celebrará en varios puntos del país saliendo a la calle. Los motivos para celebrar son pocos, y mujeres y hombres saldrán a reivindicar la lucha contra la brecha salarial, contra la violencia machista, o en defensa del derecho al aborto. La manifestación central, organizada por el Movimiento Feminista de Madrid, se celebrará en la capital a las 19.00 horas y consistirá en una marcha desde la Plaza de Cibeles hasta la Plaza de España. Además, se ha organizado una huelga internacional consistente en un paro del trabajo remunerado y no remunerado entre las 12 y las 12.30 horas. Este “Paro Internacional de Mujeres”, coordinado por diferentes organizaciones feministas, se secundará en más de 50 países y se centrará en el empleo, los cuidados y el consumo. Se pretende así denunciar la desigualdad de género que aún hoy impera en todos los países del mundo.

La elección del 8 de marzo para esta protesta no es casual, sino que continúa la tradición ya centenaria de movilizaciones feministas que tienen lugar en el Día de la Mujer. La primera de ellas, en 1908, fue la marcha de las trabajadoras textiles neoyorquinas exigiendo mejores salarios, menos horas de trabajo y el sufragio femenino. Inspirada por la lucha de las trabajadoras, la socialista alemana Clara Zetkin propuso, en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas de 1910, dedicar un día a las mujeres y a sus reivindicaciones políticas, como el sufragio femenino, el acceso a la educación o la no discriminación laboral. Esta moción, aunque fue aceptada por unanimidad de los 17 países presentes, no estableció una fecha concreta para la celebración de dicho día, por lo que ésta fue variando con los años. No fue hasta la víspera de la Primera Guerra Mundial cuando se fijó el Día de la Mujer para el 8 de marzo, fecha que ha continuado hasta hoy y que ha sido crucial en varios eventos históricos. Entre ellos destaca por ejemplo el 8 de marzo de 1917, en el que miles de mujeres rusas tomaron las calles para exigir pan y paz, empezando así las movilizaciones que lograrían acabar con el Zar, y convirtiendo este Día de la Mujer 2017 además en el aniversario del centenario del comienzo de la Revolución Rusa. En España, el 8 de marzo también tiene un significado especial, ya que fue en este día en 1910 cuando se aprobó la real orden que permitía a las mujeres matricularse “en igualdad de condiciones” en la Enseñanza Superior española. Aún así, en nuestro país el primer Día de la Mujer se celebró en 1936.

Hubo que esperar hasta 1975 para que las Naciones Unidas reconociesen este día y adoptasen dos años después una resolución por la que todos los Estados miembros debían reconocer, de acuerdo con las tradiciones nacionales e históricas de cada uno, el 8 de marzo como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional. Además, el 24 de octubre de dicho año tuvo lugar una de las huelgas más notorias de la historia de los derechos de la mujer: la de las mujeres islandesas. Más del 90% de las ciudadanas pararon su trabajo asalariado y el dedicado a los cuidados, y se manifestaron a favor de la igualdad de género, obligando a los hombres a hacerse cargo de las tareas consideradas tradicionalmente femeninas. Este día, que en Islandia es recordado por los hombres como “El viernes negro” y por las mujeres como “El día de la libertad”, inspiró otras huelgas y manifestaciones similares en países como Suiza, Alemania. Este 8 de marzo, más de 50 países seguirán el mismo ejemplo, entre ellos España.

¿Y por qué no íbamos a manifestarnos las mujeres? Si sólo en el último año hemos vivido la despenalización de la violencia de género en Rusia, la propuesta de prohibir el aborto en Polonia, la continuación de los feminicidios, agresiones y violaciones en Latinoamérica y la llegada a la Casa Blanca de un presidente que promueve abiertamente el racismo y la misoginia. Las españolas tampoco lo hemos tenido fácil; en nuestro país en el 2016 la brecha salarial, de un 24%, ha sido la más alta de los últimos seis años. Además el 74% de los contratos a tiempo parcial son de mujeres, las diferencias de género en las pensiones alcanzaron un 34% en 2016, y el presupuesto para igualdad ha bajado un 60% en la Comunidad de Madrid en el último año. Todo esto no ha hecho sino reforzar los roles tradicionales de género que mantienen a la mujer en casa y a cargo de los cuidados de niños y mayores. Por si eso fuera poco, en España se denuncia una violación cada 8 horas y desde que empezó 2017 más de dos mujeres a la semana han sido asesinadas, llegando al macabro cómputo de 21 víctimas por violencia de género en los dos primeros meses del año.

Pero España no es un caso aislado: en ningún país del mundo las mujeres gozan de igualdad real y plena. Por eso este miércoles 8 de marzo las mujeres españolas se solidarizarán con el grupo del Paro Internacional de Mujeres y denunciarán la violencia social, legal, política, física, económica y moral que experimentan aún hoy en nuestro país. Bajo el lema #NosotrasParamos habrá paros, concentraciones y actividades culturales en 47 ciudades españolas, organizados por las distintas coordinadoras regionales, según la Federación Estatal de Organizaciones Feministas.

Desde que empezó a celebrarse el 8 de marzo la posición política, económica y social de las mujeres ha mejorado considerablemente. Podemos votar, estudiar, trabajar, ocupar puestos en juntas directivas o altos cargos públicos; hay mujeres ministras, presidentas y astronautas; casadas, divorciadas o solteras. Pero eso no significa que hayamos alcanzado la igualdad en la representación política, los negocios o la educación. La igualdad legal, que en la mayoría de países occidentales es prácticamente plena, no es suficiente para alcanzar la igualdad real.

Por eso es más importante que nunca que nos demos cuenta de que tener los mismos derechos sobre el papel no significa que la lucha por la igualdad esté ganada. Para que en el día a día realmente seamos iguales todavía queda mucho por hacer. Este 8 de marzo es un llamamiento a la acción para acelerar la igualdad de género y para que el futuro de las mujeres y los hombres de nuestro país sea digno, seguro, justo e igual. Salgamos a la calle para conseguir que todos los días acaben siendo el Día de la Mujer y que cada año tengamos más que celebrar.