Un reparto decampanillasLa característica primordial que permite al reparto de un film acceder a lacalificación de excelencia es su idoneidad. Y un sistema infalible paraconfirmar ésta es tratar de imaginar a otros actores encarnando a suspersonajes. En tales términos, no cabe la menor duda de que es, el de “La torrede los jorobados”, un reparto excelente.
Cruce de destinos
El rodaje de una película puede ser considerado como unpunto de confluencia de las carreras profesionales de un diverso y heterogéneogrupo de actores, al servicio de un proyecto común. Así entendido, en laspróximas páginas nos proponemos contar cómo llegaron hasta el rodaje de “Latorre de los siete jorobados” sus principales intérpretes. Y también, en formamás o menos sucinta, ofreceremos un esbozo de lo que fueron sus disparestrayectorias posteriores.
El mejor galán cómicoy el mejor villano: Antonio Casal es Basilio Beltrán y Guillermo Marín, eldoctor Sabatino
Juliana Julia Lajos Martín (Villagarcía, 24/02/1894 –Madrid, 1963) abre su existencia con una incógnita, pues sus biógrafos difierenen cuál fue la localidad de su nacimiento. Unos dicen que Villagarcía de Arosa(Pontevedra) y otros, que Villagarcía del Campo (Valladolid), con lo que laactriz vendría al mundo como gallega o como castellana. Aunque quien pergeñaestas líneas se inclina por la segunda opción, no encuentra inconveniente enresolver la duda afirmando que, en cualquier caso, Julia Lajos nació para seruniversal, como una de las mejores actrices cómicas de España de todos lostiempos (en competencia, por lo que hace a sus coetáneas, con Isabel Garcés yGuadalupe Muñoz Sampedro). El primer paso que dio en tal sentido fue el deenrolarse en una compañía de teatro vallisoletana, contando tan solo quinceaños de edad. Participando del mismo impulso juvenil del que se valieron paradar carta de naturaleza a su vocación, Antonio Casal o Guillermo Marín, JuliaLajos, que no contaba con antecedentes familiares en la profesión, prosperórápidamente y, tras pasar por la compañía de Gómez Ferrer donde debutóprofesionalmente en un “tenorio”, ascendió en el escalafón hasta estrenar supropia compañía en 1920, en el teatro Eslava de Valencia. Como cabeza decartel, Julia Lajos inauguró, a comienzos de 1925, el teatro Alcázar (entonces,Alkázar) madrileño representando “Madame Pompadour”. Al año siguiente, tomarácontacto por vez primera con el cinematógrafo, en el film “La malcasada” (FcoGómez Hidalgo), en el histriónico (y mudo) papel de una cantante rusa. Noobstante participar en otro film de 1930 (“El profesor de mi mujer”, ArmandGuerra), no será hasta la década de los cuarenta que doña Julia, que ya atesorauna experiencia apabullante como comedianta, se enseñoree de la pantalla con supersonalidad estrepitosa, que contiene algunas pizcas de Margaret Dumont y deMae West en un continente enteramente original. Será sin duda Edgar Nevillequien mejor sepa y quiera aprovechar las dotes características de la cómicahaciéndola, a partir de su primer papel en un film suyo, en “Correo de Indias”(1942), una presencia familiar en su cine.
En una película tan dramática como “El canto del gallo”, elcontrapunto cómico, estrambótico y tierno que protagonizaban la oronda JuliaLajos y el escuálido Antonio Riquelme representa, no sólo un soplo de airefresco y vivificante, sino que eleva exponencialmente el alcance y la calidaddel film en su conjunto, siendo la escena de su boda, el momento másinolvidable del film.
El inductor y laheroína son padre e hija: Félix de Pomés e Isabelita Pomés son Robinsón deMantua e Inés
Y para terminar…