Desde el amargo divorcio de sus padres, Mclean y su padre se han mudado varias veces; han vivido en cuatro ciudades durante los últimos dos años. Alejada de su madre y de su nueva familia, Mclean ha seguido a su padre dejando el infeliz pasado atrás. Y cada nuevo lugar le da la oportunidad de adoptar una nueva personalidad: pasa de ser animadora a una diva del teatro, hasta que, ahora, por primera vez, descubre el deseo de permanecer en un lugar y simplemente ser ella misma. Tal vez Dave, su vecino, le puede ayudar.
Aquella mañana habían pasado tantas cosas. Pero esa imagen, ese momento, sería el que recordaría horas más tarde, después de haber llegado a salvo a la acera y habernos separado, cada uno en dirección a sus clases: la sensación de que el mundo se movía bajo mis pies, con una mano aferrada a la mía, sabiendo que, si me caía, al menos no caería sola.
En este libro la autora nos presenta a Mclean una adolescente que no logra superar el divorcio de sus padres y la única forma que logra medio afrontarlo es inventarse una nueva “yo” cada que se muda aun nuevo lugar. Cada nueva personalidad de Mclean poco tiene que ver con la auténtica Mclean, pues de esta forma ella trata de alejarse de aquella persona que fue y perdió a su familia.
Mclean ha sido un personaje principal increíble, a lo largo del libro vamos viendo cómo va evolucionando. Quizá es que soy rencorosa pero entendí perfectamente el coraje de Mclean hacía su madre y lo que esta le hizo a su familia. Me temo que yo sería igual de berrinchuda que nuestra protagonista así que me sentí muy unida con ella
Es cierto. Pero si no haces amigos de verdad, tampoco tendrás a nadie que sea tu "dos de la mañana". Y eso es un rollo.
Me lo quedé mirando mientras él movía la sopa.
- ¿Tu qué?
- "Dos de la mañana" - Tragó y luego dijo -: Ya sabes, esa persona a la que puedes llamar a las dos de la mañana y, pase lo que pase, puedes contar con ella. Incluso si está dormido o hace frío o necesitas que te saquen de la cárcel..., vendrá. Es como el nivel más alto de la amistad.
Además de Mclean, la autora nos regala unos increíbles personajes secundarios como Dave, Deb,
Pero allí, en ese mismo momento, me di cuenta de que estaba equivocada. El hogar no era una casa concreta, ni una ciudad en el mapa, sino el lugar donde están las personas a las que quieres, siempre que estáis juntos. No es un espacio, sino la suma de los momentos que se van construyendo, uno sobre otro, como ladrillos, un refugio sólido que llevas contigo toda tu vida, vayas donde vayas.
El romance en este libro tiene un papel poco importante, sí, hay una chispa entre Mclean y Dave, pero en realidad su amistad es lo que más se desarrolla en el libro. Y el final del libro me ha parecido perfecto, ni muy dramático ni muy rosa, solo realista.