Revista Cultura y Ocio

Opinión de caperucita roja de tatiana mazú

Por Soycazadoradesombras @cazadoradesly
OPINIÓN DE CAPERUCITA ROJA DE TATIANA MAZÚ
"Cuando mi abuela tenía ocho años, en una época en que el cielo español zumbaba de aviones militares, cruzó un bosque montañoso. Ese día escapó de la servidumbre a la que la exponía su propio padrino. En algún momento, decidió estudiar costura. Y tiempo después, cruzar el mar sola, hacia Buenos Aires. Una tarde, le pido que me enseñe a coser. Mientras fabricamos un abrigo rojo con capucha, nosotras, dos mujeres separadas por más de sesenta años, discutimos entre cuatro paredes las historias y contradicciones de nuestro género y clase. Afuera, una nueva generación feminista toma las calles." Tatiana Mazú.
OPINIÓN DE CAPERUCITA ROJA DE TATIANA MAZÚ
Vive en las afueras de la ciudad entre gatos y plantas, en la que antes era la casa de su abuela. Es realizadora documental-experimental y artista visual. Activista feminista y de izquierdas, que alguna vez quiso ser bióloga o geógrafa: hoy su imaginario explora los vínculos entre las personas y los espacios, lo microscópico y lo inmenso, lo personal y lo político, lo infantil y lo oscuro. Filma, fotografía, dibuja, diseña y cose. Codirigió junto a Joaquín Maito El estado de las cosas (2012). Su cortometraje La Internacional (2015) participó de 40 festivales internacionales. Caperucita roja (2019) es su ópera prima en solitario. Se encuentra próxima a estrenar Río Turbio (2020). Formó parte de Silbando Bembas, colectivo de cine militante. Sus películas han sido seleccionadas en FID Marseille, Mar del Plata International Film Fest, Ficunam, Cámara Lúcida, DocLisboa, SEMINCI, Festifreak, Transcinema - festival de cine de no ficción, Cinélatino. Rencontres de Toulouse, Festival Internacional de Cine Independiente de Cosquín, Festival Cinematográfico del Uruguay, FIDOCS, MIDBO, entre otros. Participó en 2015 de BerlinaleTalents BA. Es montajista, junto a Manuel Embalse, de Retrato de propietarios de Joaquín Maito (Best Debut Film en IDFF Ji.hlava 2018).

Ver el documental de Tatiana Mazú ha sido una delicia. La directora tiene una forma de narrar la historia a través de imágenes poderosas, de silencios que lo llenan todo, pero que al mismo tiempo te sobrecogen, de vídeos nostálgicos al pasado, de memorias dichas en voz alta con total confianza y otras veces de pensamientos que recorren el taller de su abuela.

Me ha gustado mucho como la abuela de Tatiana habla con tanta claridad, con tanta valentía y con voz alta de lo que era su vida en España y un poco de su vida en Argentina.

Veo a la abuela una persona con los pies en el suelo y que sufrió bastante cuando era pequeña y vivía en España.

También me gusta la claridad con la que habla de temas feministas tales como: La diferencia de salario entre hombres y mujeres, de la violencia machista de antes y ahora, de ella solamente tuvo un incidente con un hombre hace años...etc.

Tatiana Mazú hace que el documental fluya con total naturalidad. La directora también hace que las canciones sean parte importante de Caperucita Roja, que formen parte de la historia y la trama e incluso tengan un significado o simplemente sea un recuerdo, algo nostálgico o simplemente algo espontáneo.

Lo bonito de esta historia se basa en la sencillez, se basa en dejar que las preguntas salgan o que en una conversación de "tú a tú" la abuela de Tatiana nos cuente.

La fotografía es impactante y tiene magia, parece sacado de un cuento o de varios cuentos al mismo tiempo.

Un detalle que no he pasado por alto es como la abuela escribe folios y folios. Me gusta que en toda la producción parece que el tiempo se haya detenido, que la maquina de coser, que las hojas...las cosas más sencillas tienen protagonismo y la nostalgia se adueña de las cosas más cotidianas, es algo fantástico.

No quiero contar muchas cosas de Caperucita Roja de Tatiana Mazú, pero me parece una producción entrañable, cuidada, delicada y la recomiendo a todo el mundo.

Ahora os pondré mi nota personal, mi abuela cuando la pude o tuve la oportunidad de preguntarla cosas y de saber más de ella y del abuelo, por su demencia senil...perdí la ocasión.

Si tenéis la oportunidad y si vuestros abuelos y abuelas están vivos y pueden contaros cosas, no lo dejéis pasar, construir la memoria en hojas de papel, no os sintáis como yo...de tener un pequeño vacío en torno a la vida de mis abuelos.


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