Revista Cultura y Ocio

Opinión de todos los ahmad del mundo de ahmad alhamsho

Por Soycazadoradesombras @cazadoradesly
OPINIÓN DE TODOS LOS AHMAD DEL MUNDO DE AHMAD ALHAMSHO

Nació en el seno de una familia amorosa, era feliz y quería ser actor. Empezó el servicio militar a los dieciocho años, meses antes de que estallara la guerra civil siria en 2011. Una complicación médica le salvó del ejército, pero su vida ya había cambiado para siempre. A su alrededor el mundo que conocía se desmoronaba y pronto tuvo que verse obligado a huir, dejando atrás a su familia, sus amigos, su país y su vida. Se expuso a los peligros de una arriesgada travesía y estuvo a punto de morir en el mar. Así fue como se convirtió en refugiado, una palabra que aún le acompaña y que ha marcado su existencia.

Esta es la historia de Ahmad. Se embarcó en un viaje sin billete de vuelta y arriesgó su vida en busca de una existencia digna. Una historia real que sigue repitiéndose una y otra vez, con finales muchas veces trágicos. Hoy, él puede contar la suya. Otros muchos no.

Estoy orgullosa de tener la familia que tengo y de los valores que me han aportado desde que era pequeña.

A lo largo de mis años he podido adquirir otros puntos de vistas, otras formas de mirar la vida, a las personas, pero estoy feliz de los amigos y amigas que tengo y de los valores nuevos que me han dado y e ido adquiriendo junto a ellos y ellas.

Muchos de mis amigos y amigas viven en países lejanos y tienen una perspectiva distinta a la mía o tienen otra forma de pensar, pero siempre nos tratamos con respeto, con cariño y cada día es un aprendizaje nuevo.

Estoy orgullosa y lo digo en voz alta de tener amigos sirios, que siguen viviendo en este país y siguen levantándose cada día con miedos, con incertidumbre, cansados y sin esperanzas, pero también son las personas que más me han enseñado, me han escuchado y me han ayudado en estos último años.

Cuando conoces a alguien siempre te hace las mismas preguntas ¿eres de España? ¿de toda la vida? a lo que siempre respondo: soy ciudadana del mundo.

Soy de Siria, de Argel, de Estados Unidos, de Kenya, de Iran, de Japón...soy de muchos lugares y de ninguno.

En este DÍA INTERNACIONAL DEL REFUGIADO hago esta opinión y reflexión del libro todos somos Ahmad.

Ojalá no existiese un día internacional del refugiado, ojalá la guerra silenciosa de Siria y de otros lugares del mundo se acabase, ojalá países como Estados Unidos o Rusia no hubiesen metido las narices en muchos de estos lugares.

Muchos países se ciegan por el petróleo, diamantes y otros recursos naturales, pero les da igual las personas, ellos quieren ser más ricos.

Ahmad Alhamsho con su maravillosa escritura, con sus descripciones y pensamientos nos lleva de la mano en su viaje y este libro es poderoso, ya que las palabras lo son.

Es un viaje sobrecogedor, es un viaje lleno de heridas emocionales y reales, es una huida llena de miedos, de tropiezos, de incertidumbres y de esperanzas remotas.

Creo que nadie en su sano juicio y con dos dedos de frente, después de haber leído este libro puede decir, ni cuestionar nada.

Todo el mundo frivoliza con números de entradas de inmigrantes, refugiados y pocas personas son capaces de ponerse en su piel o sentarse a conocer sus historias o por lo que han pasado.

Hace unos meses iba al teatro y conocía la historia de Anafha. Historia de una niña refugiada de Teatro de los Invisibles y terminé tocada, hundida y llorando por esta historia, pero feliz de haber podido ir al teatro y ver que había personas que se interesaban por otras, que ponían voz a otras.

Después de leer el libro, me siento feliz de que Ahmad haya encontrado en el teatro, ese lugar seguro, ese lugar en el que contar historias y hacerlo le hace un poco más libre.

El teatro siempre ha sido mi refugio, me gusta como las artes escénicas son ese altavoz tan poderoso y ese lugar en el que las heridas van sanando.

Volviendo a Todos los Ahmad del mundo me gustaría decir que nadie por ser del país que sea, tiene que hacerse o sentirse invisible.

Me quedé sorprendida por el capítulo del Líbano y me enamoré de los dueños del restaurante de Grecia.

Hay gente buena y mala en todo el mundo, pero no entiendo y nunca entenderé a las personas que intimidan, agreden, vapulean y se ríen de otras personas indefensas.

Estoy cansada de mirar hacia otro lado, creo que el Covid ha monopolizado nuestras vidas demasiado tiempo, pero mientras leía el libro pensaba ¿qué pasa con las personas de los campos de refugiados? ¿qué pasa con esos países de los que no escuchamos nada?

Mención especial a las ONG en algunos campos de refugiados, su humanidad y trabajo , ya que viendo un documental el de Errantes sin retorno, me sobrecogió saber que muchos niños y niñas desaparecían de estos lugares y se sabía al lugar que iban a parar, pero nadie hacia nada o volviendo a Anafha. Historia de una niña refugiada me sobrecogía al saber que Ong de renombre tratan con desprecio a personas indefensas. Quiero creer que es porque tienen mucho trabajo, pero no podría decirlo.

Quizás las mafias tienen los tentáculos más largos que las Ong, pero también es culpa de muchos lideres y países por mirar hacia otro lado.

Ahmad Alhamsho ha dado voz con gran determinación y valentía a muchas personas que han perdido su voz en el mar y en la guerra silenciosa de su país. Él, ha dado un paso adelante para contar con pelos y señales sus pensamientos, sus dudas, sus miedos y lo ha hecho con una narración estremecedora, exquisita y escalofriante.

No le ha temblado el puso a la hora de hablar de las mafias que mueven esta salida de personas de un país a otro y de un mar a otro.

A estas mafias no les interesa salvar a nadie, les interesa llenarse los bolsillos de esperanzas, de sueños y de mucho sacrificio.

Ahmad nos golpea en el estómago una y otra vez. El autor hace que el corazón se nos detenga constantemente y nos hace sonreír con cada pequeño paso que consigue (aunque sea minúsculo).

No entiendo, ni entenderé nunca que por pedir asilo a un país pierdas la oportunidad de volver al tuyo.

Todos los Ahmad del mundo se puede leer en un suspiro, pero decidí tomarme mi tiempo y parar en cada capítulo y anotar frases, pensamientos, sensaciones...

Este libro lo recomendaría a todos los colegios, institutos e universidades.

Muchas personas están perdiendo el norte, la perspectiva y la realidad y creo que una lectura como esta sería un antídoto perfecto para la insensibilidad, idiotez y las tonterías que he tenido que ver, escuchar y leer en medios de comunicación y redes sociales.

Uno de mis libros favoritos del año. Este libro es un gran tesoro.


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