Orbital, de Samantha Harvey

Publicado el 19 abril 2026 por Lu

 Orbital

Samantha Harvey Premio Booker 2024.

A priori no lo hubiera escogido para leer. Tras varias reseñas muy positivas en redes sociales, sentí curiosidad. Ha superado todas mis expectativas. Destaco sobre todo la belleza y minuciosidad del lenguaje, la serenidad que me hizo sentir su lectura. 

Curiosidades y coincidencias. Me acompaña mientras la NASA publica imágenes de la luna y la tierra desde Artemis II, hipnóticas, increíbles. (Sin querer ir más allá en los intereses de quienes promueven este tipo de viajes espaciales). 

Fragmentos seleccionados 

Familia flotante

[…] y la humanidad, al quedar reducida a su esencia en un puñado de personas, deja de ser una especie que los desconcierta en su diferencia y distancia para convertirse en algo cercano y comprensible.

¿Dónde están las fronteras?, piensa Shaun mientras pasa junto a la ventana. Intenta situar todos los países: Montenegro, Serbia, Hungría, Rumanía... Nunca es capaz de recordar su distribución exacta. Podrías pasar tus días, toda tu vida orbital, con tu atlas escolar y tus mapas del firmamento. Podrías pasarte el día sin pegar golpe. Podrías abandonarlo todo y dedicarte a mirar. Podrías conocer la Tierra del derecho y del revés, en su pequeño huequecito en el espacio. Nunca podrías comprender del todo las estrellas, pero la Tierra la conocerías como se conoce a otra persona, tal y como llegó a conocer a su esposa, tenaz y metódicamente. Con su ansia que es ávida y egoísta. Quiere conocer la Tierra, centímetro a centímetro.

Los mueve un deseo de acumulación, de tener más de todo, más saber y más humildad. Velocidad y quietud. Distancia y cercanía. Más menos, más más.

Nunca ha sabido del todo si el deseo humano de ir al espacio es una expresión de curiosidad o de ingratitud. Si este extraño y ardiente anhelo lo convierte en un héroe o un imbécil. Sin duda se encuentra a solo un paso de lo uno o de lo otro.

En órbita, la sensación de estar vivo es más sencilla, amable e indulgente; no se trata de que sus pensamientos sean distintos, sino de que son más escasos y nítidos. No se suceden en cascada como le ocurría en tierra. Llegan, despiertan su interés el tiempo preciso, y luego se marchan.

Es el efecto de los paisajes vistos desde la órbita; te convierten en una cometa hinchada por el viento, a la que da forma y altura todo lo que no eres.

Tiene la sensación de que, a lo largo de los años, ha ido tallando su mente paso a paso, hasta reducirla a un ojo de alfiler por el que puede ver con absoluta claridad los minutos siguientes, y sabe que se le ha adiestrado para no pensar en mucho más.

¿Cómo estamos escribiendo el futuro de la humanidad? Nosotros no escribimos nada, el futuro nos escribe a nosotros. Somos hojas que el viento arrastra. Creemos que somos el viento, pero tan solo somos la hoja.

Sinopsis: Un grupo de seis astronautas lleva a cabo una misión rutinaria en la Estación Espacial Internacional, en la órbita terrestre baja. La de Pietro, italiano, es monitorizar los microbios presentes en la nave. Chie, la tripulante japonesa, cultiva cristales de proteínas y, al igual que sus compañeros, es objeto de estudio del impacto de la microgravedad en el funcionamiento neuronal. Shaun, el americano del grupo, observa qué les ocurre a las raíces de las plantas ante la falta de luz y gravedad para saber cuándo y cómo poder cultivarlas. Nell, del Reino Unido, recoge los datos que le proporcionan sus cuarenta ratones acerca del desgaste muscular en el espacio. Roman y Anton, que ocupan el módulo ruso, están al cargo del mantenimiento del generador de oxígeno. Todos deben informar sobre sus cefaleas; todos se acercan en algún momento a las ventanas de observación y fotografían los lugares que les han sido asignados; todos cambian los detectores de humo, limpian el baño y la cocina, arreglan el inodoro. Y luchan contra la disipación de sus cuerpos para no volver a casa con los huesos frágiles y débiles como corderos. Cada uno de ellos pasará en la estación seis meses, más de ciento ochenta días en los que darán unas dieciséis vueltas diarias a la Tierra. En las más de cuatro mil horas que vivirán en el espacio reflexionarán acerca de qué los ha llevado a ser astronautas y hasta qué punto lo que están viviendo ahora se parece a lo que habían imaginado entonces. Orbital es un viaje a los límites de nuestras certezas, un relato sobre el vértigo que produce la confrontación con un vacío cósmico y una transformación existencial: íntima, pero también de un alcance universal, el que nos habla de lo que somos y creemos ser como especie. Una novela con momentos de puro éxtasis contemplativo, capaz de expandir, gracias a una exquisita elección de las imágenes y las palabras, nuestra percepción de lo que la literatura puede llegar a hacer perceptible.

Traducción: Albert Fuentes. Editorial Anagrama, Barcelona 2025. Número de páginas: 200. Acceso al inicio,