Lo que en 2009 fue un recuerdo al pasar por esa localidad de la región francesa de Béarn, y que escribí en una entrada de este blog, se ha hecho realidad ahora. El último día de julio pudimos pasear por las calles medievales de Orthez, subimos al castillo Moncade, vimos el Puente Viejo y la iglesia de Saint-Pierre. A Emilio Palacios Fernández y a su hija Elena debemos una buena semblanza del poeta Nicasio Álvarez de Cienfuegos (1764-1809), en la que recogen su muerte en esa ciudad: «El 27 de junio, Cienfuegos llegaba a la ciudad francesa de Orthez tras un penoso viaje en compañía de otros en su misma situación. Permaneció en casa de su amigo Martín Darie únicamente tres días, pues el 30 de junio de 1809, a la edad de cuarenta y cinco años, fallecía víctima de la tuberculosis que le había debilitado enormemente durante los últimos años y con la pena de haber dejado su patria en manos del enemigo invasor». Deambulando por el centro de la ciudad, imaginé dónde estaría el domicilio de aquel tal Martin Darie, que lo acogió en su casa, en donde falleció a los cuarenta y cuatro años —nació en diciembre de 1764. Su infausto y triste final se ha comparado en alguna ocasión con el de otro español que tuvo que cruzar la frontera, Antonio Machado. La cercanía con el entorno de aquel episodio me empujó a buscar datos y vi por primera vez —es fácilmente accesible en el portal de Archivos Franceses precisando la búsqueda por fallecimientos, Orthez y la fecha— el registro original de defunción que ya publicó Louis Batcave en Bulletin hispanique en 1909, coincidiendo con el primer centenario de la muerte de Cienfuegos, y que reproduzco como encabezamiento de esta nota. El historiador y erudito de Orthez mencionaba que el domicilio de Darie estaba en la rue du Commerce, «dite vulgairement Marchande», pero yo no tenía esa referencia cuando recorrimos la villa. Germán Salcedo, marqués de Fuertehíjar, y el abogado Wenceslao Argumosa, son otros nombres que aparecen en esa «acte du décès» del poeta. Cienfuegos fue un personaje literario muy relevante en el período entre siglos, tan convulso. La Wikipedia dice de él que «aunque fue influido por el Neoclasicismo, es considerado como una de las principales figuras de la transición hacia el Romanticismo». ¿Cómo que «aunque»? —me pregunto. Precisamente por ser un neoclásico de formación, como otros autores del XIX, se convirtió en una figura principal del romanticismo de finales del siglo XVIII, que preanunció formas y actitudes que se darían en un tiempo posterior, el de autores como Mariano José de Larra, nacido el mismo año de la muerte de Cienfuegos y que consideró a este como el primer poeta filosófico y, en una observación sobre su quiebro estético muy interesante —y muy citada—, «el primero que había tenido que luchar con su instrumento, y que le había roto mil veces en un momento de cólera o de impotencia» («Literatura. Rápida ojeada sobre la historia e índole de la nuestra. Su estado actual. Su porvenir. Profesión de fe», en El Español, enero de 1836).