Otro día para la infamia

Publicado el 11 septiembre 2015 por Jordi Martinez Aznar
Todos, con mayor o menor detalle, recordamos las circunstancias en las que nos encontrábamos aquel 11 de septiembre del año 2001, cuando sendos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas de Nueva York. Personalmente estaba en casa acabando de comer. Como supongo otras tantas personas, en un primer momento creí que era un accidente, al menos con el primero de los aviones, pero cuando se estrelló el segundo, pues pensé que no era un "simple" accidente, aunque he reconocer que en ese primer momento jamás me imaginé nada de lo que he ido escuchando y leyendo a lo largo de todos estos años. Mucho menos me pensé que, como defienden algunos, podría haber sido un auto-atentado de los propios norteamericanos.

Pero bueno, cada vez estoy más convencido de que hay muchas cosas que no nos han contado. Ya desde que hace unos años se dijo que el gobierno de George Bush había censurado decenas de páginas del informa oficial sobre el atentado que escribió la comisión del 9/11 ya me olía que algo no olía demasiado bien en todo este asunto. Pero con el paso de los años han ido saliendo a la luz nuevos datos que hacen que uno pueda pensar que el gobierno y los servicios de inteligencia quizás sabían algo más de lo que nos han contado y que quizás, sólo quizás, sabían que algo pasaría aquel día. Quizás no conocían todos los detalles, pero es posible que algo supieran.

Pero ya habían personas que, desde el primer momento, ya se olían algo raro en todo aquel asunto. Ya se hablaba de tecnología capaz de "conducir" o dirigir un avión desde un punto A a un punto B sin necesidad de piloto, y es que no pocos se preguntaban cómo era posible que un grupo de personas que apenas había dado unas clases de aviación en unas pequeñas avionetas pudieron pilotar un avión del tamaño de un Boeing. Son dos aviones que no tienen nada que ver, además de que el segundo tiene un nivel de complejidad muchísimo mayor que el primero.
 
Desgraciadamente, mucho me temo que nunca llegaremos a saber la verdad sobre este tema. Aunque queden documentos oficiales clasificados, lo más probable es que pasen décadas antes de que se desclasifiquen, y cuando lo hagan, pues lo harán con la mitad del texto tachado, tal y como nos tienen acostumbrados. Solamente nos queda conjeturar con las pruebas existentes.