Oxígeno
Marta Jiménez Serrano
Marta deja pasar el tiempo que necesita para escribir sobre su experiencia cercana a la muerte. El 20 de febrero asistí a la charla de presentación (con Guada Guerra) en Vigo. No había leído nada de ella. La temática de esta obra no me atraía. Pero al escucharla, se activó mi curiosidad.
Allí nos contaron el éxito de su paso por Galicia (Coruña y Santiago los dos días anteriores). La sala del MARCO estaba llena. Habló del proceso de creación de este libro tan personal. La importancia de los detalles. Cuando los personajes son reales (familia): una frase típica, con muchas connotaciones (“Hasta mañana, si dios quiere”). Un objeto presente a lo largo de toda la vida en casa de sus abuelos (azucarero). Subtemas: escritura, espera antes de su primera publicación (búsqueda de agente literaria, llamada y lo que siguió). La diferencia entre las presentaciones iniciales y las de ahora: con nervios previos (antes por si no venía nadie; ahora ante mucho público). La veo disfrutar del encuentro, muy cercana.
Después buscaré en el catálogo de la biblioteca. Prestado, con unas cuantas reservas. Sin prisa. Ya lo leeré.
Pasa el tiempo y una tarde traje a casa un libro suyo de relatos. Fui muy tajante. No me gustó el primero, y lo dejé (sin remordimientos).
Ayer por la mañana, un día que amanecía con calor sofocante, fui temprano a devolver libros y películas. Yo ante la máquina (pantalla táctil, retornar, código identificado, finalizar y dejar tras comprobar que no hay marcapáginas olvidados); de pronto se acerca una de las bibliotecarias y me ofrece “Oxígeno”. Dice que no tiene reservas y que lo ha pedido mucha gente, por si me lo quiero llevar. No era lo que iba a buscar, pero soy fanática de las casualidades, y no corresponde decir que no.
Tan pronto empiezo, ya no lo suelto. Lo termino esta mañana, pero podría haber sucedido ayer. Fue un día de temperaturas tropicales y esa dosis de oxígeno me mantuvo alejada de las quejas y el malestar que me produce la subida del termómetro.
Mi opinión: no me ha fascinado su prosa. Se lee fácil. Tampoco me ha producido sensaciones de alto voltaje (vale, estaba cansada y el calor aplana mis neuronas). Con esto me refiero a que podría haber sentido mucho más ate los acontecimientos que narra. Se apoyo en textos y prensa (datos que a veces, lo reconozco, me salto).
Algunos fragmentos
La escritura tiene una dualidad seductora: uno está más presente que nunca y al mismo tiempo deja de existir. No hay modo de escribir que no pase por estar completamente presente, y a la vez uno está ajeno a la realidad que lo rodea, el mundo no existe, solo existe el texto.
De repente, comprendí que estaba en bragas. Menos mal que me puse unas bragas bonitas anoche, pensé. (Sin que me haya visto en una parecida, puedo imaginar como posible este tipo de pensamientos dentro de mi extraña cabeza. Me ha hecho gracia).
Para reflexionar las reacciones de algunas amistades, cuando cuentan lo vivido, como quien dice: que si la vida te da limones, hazte una limonada. Más palabras “brillantes” al otro extremo de la más mínima empatía, por no hablar de escuchar: “Pues tienes que dormir”. “No fue nada. No es para tanto. Ya pasó. Bueno, yo también estoy mal”.Hace falta una casa para salir al mundo, porque, si no, no hay de dónde salir ni a dónde volver.
Cada uno de nosotros solo morirá una vez en la vida, y cualquier aproximación nunca será un aprendizaje.
Si podemos observar algo durante un tiempo suficiente, desactivamos el miedo.
Sinopsis: En noviembre de 2020, pocos meses antes de publicar su primera novela, la autora estuvo a punto de morir. Un sábado como cualquier otro, en su casa, sin saberlo, ella y su pareja se estaban muriendo. La caldera tenía una fuga y el monóxido de carbono les fue adormeciendo hasta que Marta se levantó a duras penas para ir al baño. Ahí, cayó desplomada y se golpeó la cabeza. Cinco años ha necesitado para narrar esta experiencia en una historia que conjuga la tensión narrativa, la ansiedad y la esperanza. Oxígeno es «el libro que nunca hubiera querido escribir», el relato de los minutos en los que se les escapaba la vida, el de los meses que siguieron el accidente y el de los años que lo precedieron todo, cuando se enamoraron y empezaron a construir una vida sin pensar que podría terminar en cualquier momento. Mira de frente a la muerte para celebrar el asombro diario de seguir aquí.Editorial Alfaguara, Madrid 2026. Número de páginas: 160. Acceso al inicio.