Los dos cuadros que hoy les queremos mostrar aúnan con sencillez estas tres condiciones, como veremos más adelante. Su autor es el pintor alemán August Bresgen (1888 – 1987), artista conocido principalmente por su labor como copista de cuadros del Greco. En 1928 viajó a España, se instaló en Toledo, ciudad a la que regresaría en 1932 y 1933 para realizar la mayor parte de las copias de la obra de El Greco.
Tras la muerte de August Bresgen -considerado uno de los mejores copistas del siglo XX-, su hijo, Manfred, cumplió con el deseo de su padre de exponer este trabajo en Toledo y donó 18 de las copias a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Durante su estancia en Toledo, en 1932, quedó fascinado por la ciudad, donde residió un tiempo realizando varios cuadros de paisajes y escenas costumbristas de calles y patios.
En sus pinturas y bocetos al óleo este artista logró exponer la esencia de los temas representados, con un gran sentido de la composición, el color y la forma, que dio a sus cuadros una calidad expresiva particular. Desarrolló un estilo rápido pero de gran precisión, capturando y plasmando de forma inmediata sus impresiones visuales de color.El primer cuadro objeto de esta entrada muestra una bellísima estampa del Toledo de principios del siglo XX. En él podemos observar tres planos de visión distintos: una vista lejana del paisaje de la ciudad, un escenario intermedio con las ruinas de la demolida iglesia de San Torcuato, y una inmediata y cercana estampa doméstica en un pequeño corral interior. Si bien la luminosidad es discreta, acorde al escenario de un día tormentoso, podemos advertir dos niveles de intensidad lumínica.
Al fondo el sol se cuela tímido entre las nubes y hace reverberar unas saetas de luz sobre la fachada sur del Alcazar y el barrio de San Miguel, más cerca, en el lateral de un paredón de San Torcuato, todavía el sol parece templar el frío revoco y la portada con el santo tiene alguna sombra de umbría. A nuestros pies ya, los faldones de cubierta, el tapial inmediato y el corralillo están bañados por una levísima luz que tamizada se filtra entre las nubes azul cobalto.
August Bresgen retrató con maestría unos colores que parecen avivados por una reciente lluvia, humedad que tiñe de azul y verde las tejas, y en tonos chocolate los tapiales y mamposterías. Tonos similares a los de las fotografías que les mostramos de unos tejados muy cercanos al escenario del cuadro, los de la Iglesia de San Cipriano en un día de lluvia.
En posteriores entradas comentaremos más cuadros de August Bresgen, con escenas de patios y calles, obras de arte excepcionales por su valor artístico y por lo que suponen como testimonio gráfico y visual de la imagen histórica de la ciudad. Agradecemos a Renate Takkenberg el habernos puesto sobre la pista de este autor al enseñarnos sus trabajos sobre Toledo y la Casa de las Miñacas.
por Jose María Gutiérrez Ariashttp://www.consorciotoledo.org/paisaje-desde-las-minacas-august-bresgen/