Palabras antiguas del español

Publicado el 14 agosto 2026 por Jack Moreno @jackmoreno

El español ha cambiado mucho a lo largo de los siglos. Algunas palabras han desaparecido por completo, mientras que otras han sobrevivido hasta nuestros días, aunque muchas hayan quedado relegadas al lenguaje literario, culto, coloquial o a determinadas regiones. Estas palabras antiguas son vocablos que podemos encontrar todavía en el diccionario, en textos antiguos y, en algunos casos, incluso en conversaciones actuales.

En esta lista podéis consultar 100 palabras de sabor antiguo que todavía forman parte del español. Algunas son auténticos arcaísmos y aparecen marcadas en el diccionario como antiguas o desusadas; otras han conservado plena vigencia, aunque hoy resulten poco frecuentes o tengan un marcado sabor literario.

Vigencia e importancia de las palabras antiguas

Lo interesante de estas palabras es que no todas pertenecen exclusivamente al pasado. Algunas, como aljibe, alhaja, alcurnia, hidalgo, hueste, linaje, talante o zaguán, siguen siendo perfectamente reconocibles y utilizables. Otras, como maguer, fablar, non, suso, do o folgar, han quedado restringidas a textos antiguos, recreaciones históricas o usos literarios.

Estas palabras son, en definitiva, pequeñas cápsulas de la historia del español. Algunas han cambiado de significado, otras han sobrevivido casi intactas y otras esperan en los diccionarios a que alguien vuelva a utilizarlas. Incorporarlas de vez en cuando a un texto puede ser una forma estupenda de recuperar una parte del vocabulario de nuestros antepasados.

¿Es correcto usar palabras antiguas?

Sí, es correcto utilizar palabras antiguas del español, siempre que se empleen teniendo en cuenta su significado, registro y contexto. Algunas continúan plenamente vigentes, aunque resulten poco frecuentes; otras están marcadas en el diccionario como antiguas, desusadas o propias de determinados ámbitos.

Utilizarlas puede aportar riqueza, precisión y personalidad a un texto, especialmente en obras literarias, históricas o ambientadas en otras épocas. Sin embargo, emplearlas indiscriminadamente puede hacer que un texto resulte artificial, solemne o difícil de comprender.

Palabras antiguas del español que todavía existen

abés (apenas o difícilmente; palabra antigua de uso muy raro)
acémila (mula o animal de carga)
aciago (desgraciado, de mal agüero o de consecuencias negativas)
adarga (escudo de cuero, generalmente de forma ovalada o de corazón)
adrede (deliberadamente, de propósito)
agora (ahora; forma antigua que todavía puede encontrarse en textos literarios)
albéitar (veterinario, especialmente en la terminología antigua)
albricias (regalo o recompensa por una buena noticia)
alcurnia (ascendencia o linaje, especialmente noble)
alféizar (parte del muro que constituye el borde inferior de una ventana)
alfeñique (persona de complexión débil y delicada)
algazara (ruido de muchas voces, especialmente cuando hay alegría o alboroto)
alhaja (joya u objeto precioso; también, coloquialmente, persona de buenas cualidades)
alifafe (achaque o indisposición leve)
aljibe (depósito destinado a recoger y conservar agua)
almoneda (venta pública de bienes, generalmente mediante puja)
amanuense (persona que escribía a mano textos que otra persona le dictaba)
antaño (en un tiempo pasado, especialmente si se considera lejano)
añagaza (engaño o artificio utilizado para atraer a alguien)
aquende (en la parte de acá, de este lado)
ardid (estratagema o medio ingenioso utilizado para conseguir algo)
asaz (bastante, muy o en cantidad suficiente)
ataviar (adornar o arreglar a alguien o algo)
avío (preparación o arreglo necesario para realizar algo; también, provisión o recurso)
baladí (de poca importancia o valor)
baldragas (persona débil, floja o de poco carácter)
barragana (concubina; mujer que convivía con un hombre sin estar casada con él)
behetría (población medieval que podía elegir libremente a su señor)
bellaco (malo, pícaro, ruin o astuto con mala intención)
bermejo (de color rojo o rojizo)
bizarro (valiente, generoso o gallardo; antiguamente, especialmente valeroso)
bodoque (adorno de forma redondeada; también, persona de poca inteligencia, en sentido coloquial)
botarate (persona alocada, poco sensata o despilfarradora)
caletre (capacidad de comprender o discurrir)
cuita (pena, aflicción o sufrimiento)
denuesto (insulto, ofensa o injuria)
desazón (malestar físico o inquietud y disgusto del ánimo)
do (donde; forma antigua hoy conservada principalmente en expresiones o textos literarios)
doquier (en cualquier lugar o por todas partes)
doncel (joven perteneciente antiguamente a la nobleza)
doncella (mujer joven; antiguamente, especialmente mujer que no había contraído matrimonio)
empero (sin embargo, no obstante)
ende (de allí, de ese lugar; forma antigua)
enfiteusis (cesión del dominio útil de un inmueble mediante el pago de un canon)
enhiesto (erguido, levantado o derecho)
escabel (asiento pequeño y bajo, generalmente sin respaldo)
escarcela (bolsa o bolsa pequeña que se llevaba antiguamente sujeta al cinturón)
estantigua (persona o cosa estrafalaria, ridícula o de aspecto extraño)
fablar (hablar; forma antigua y actualmente desusada)
facistol (atril grande donde se colocan libros, especialmente libros litúrgicos)
feudo (territorio o derecho concedido antiguamente por un señor a un vasallo)
folgar (holgar, descansar o estar ocioso; forma antigua)
follón (persona ruin, cobarde o despreciable)
gazmoño (que aparenta una devoción o virtud excesiva y afectada)
guisa (manera o modo)
hidalgo (persona perteneciente antiguamente a la nobleza menor)
hogaño (en la época actual o en el año presente; hoy poco usado)
holgar (descansar, estar ocioso o no trabajar)
hueste (ejército o conjunto de personas armadas)
ínclito (ilustre, famoso o muy distinguido)
jaez (calidad o condición de una persona o cosa)
juglar (persona que antiguamente recorría lugares cantando, recitando poemas o realizando espectáculos)
laceria (miseria, pobreza o sufrimiento)
laude (alabanza o elogio)
lecho (cama; también, lugar donde se encuentra algo, como el cauce de un río)
lid (combate, lucha o enfrentamiento)
linaje (ascendencia o conjunto de antepasados de una persona o familia)
lozano (fuerte, vigoroso, saludable o de aspecto exuberante)
maguer (aunque, pese a que)
mancebo (hombre joven)
menester (necesidad o falta de algo; también, ocupación o trabajo)
mesnada (compañía de gente de armas que antiguamente servía a un señor)
mesura (moderación, prudencia y comedimiento)
mohatra (venta fingida o negocio engañoso realizado con apariencia de legalidad)
mozuelo (muchacho joven)
non (no; forma antigua que aparece en textos medievales)
otrora (en otro tiempo, antiguamente)
palafrén (caballo manso utilizado antiguamente para montar, especialmente por damas o personas de rango)
prez (honor, estima o consideración)
pro (provecho, beneficio o utilidad)
raudo (rápido, veloz)
recelar (temer o sospechar de algo o alguien)
regocijo (alegría intensa o satisfacción)
sayón (verdugo; antiguamente, oficial encargado de ejecutar determinadas órdenes)
solaz (consuelo, descanso o entretenimiento)
so (bajo o debajo de; preposición de uso antiguo que pervive en expresiones como «so pena de»)
suso (arriba o en la parte superior; forma antigua)
talante (modo o disposición habitual de una persona)
truhán (persona sinvergüenza, embustera o que vive de engaños)
usanza (costumbre o modo habitual de hacer algo)
vejestorio (persona muy vieja; también, cosa vieja o deteriorada)
vehemencia (fuerza o intensidad con que se manifiesta algo)
venida (acción de venir; también se emplea en contextos antiguos o solemnes)
veleidad (inconstancia o deseo pasajero de hacer algo)
vellocino (lana de un carnero u oveja; especialmente, la piel con su lana)
yantar (comer; también, comida, en usos antiguos o literarios)
zagal (muchacho o muchacha joven, especialmente en el ámbito rural)
zaguán (espacio cubierto situado junto a la entrada de una casa)
zalamería (demostración exagerada de afecto o admiración)
zaragüelles (pantalones anchos y cortos, tradicionales en algunas zonas de España)