Para conocer la Historia del Palacio, debemos comenzar por saber los orígenes de la familia Catalá. Dicha familia es originaria de Cataluña; Joan Guillem Catalá, señor de la villa de Cervera (Lérida), encontró la muerte en 1237 luchando contra los musulmanes en la batalla del Puig, un año antes de la conquista de Valencia. Debido a los méritos adquiridos por Joan, su hijo Arnaldo Guillem Catalá recibiría de Jaime I el Conquistador el señorío de Gilet, además de una casa situada en la parroquia de San Lorenzo de Valencia. Mientras, la familia Valeriola, que era oriunda de Navarra, vio como algunos de sus miembros se establecieron en el Reino de Valencia con la llegada del rey Jaime I el Conquistador. De esta manera, el linaje valenciano de los Valeriola se inicia con Arnau de Valeriola, primer barón del Valle de Alcalá y señor de Vinalesa, cuyo sepulcro lo encontramos, actualmente, en el Museo de Bellas Artes de Valencia.
En 1814 fallecerá, sin sucesión, Josefa Dominga Catalá de Valeriola y Luján, VI marquesa de Nules y III duquesa de Almodóvar del Río, con lo que, el linaje de los Catalá de Valeriola llega a su fin. El palacio quedó, por tanto, sin propietario y según el testamento otorgado por Josefa Dominga la venta de todos sus bienes, incluido el palacio tenía que dedicarse a obras de caridad y de enseñanza. A mediados del siglo XIX el palacio es comprado por la familia Escofet, oriunda de Tortosa-Tarragona; por lo que también será conocido, aunque en menor medida, como Palacio de los Escofet, cuyo escudo de armas es el que campea sobre la puerta principal ya que estos fueron los últimos propietarios del mismo. Escudo que, en su momento, sustituyó al de la familia de los duques de Almodóvar del Río, título correspondiente a la última integrante de la familia Catalá de Valeriola. La familia Escofet realizará una importante transformación en el palacio, dedicando la planta baja, el entresuelo y la segunda planta a viviendas de alquiler, y reservándose para si la planta noble. Con este objetivo realiza una gran reforma a base de compartimentar y dividir espacios, cambiar suelos y techos, y abrir ventanas tanto al exterior como al patio interior.
A partir de aquí vamos a ir describiendo el edificio origen del palacio.
El origen del palacio data cuando entre los siglos XV y XVI, sobre viviendas de origen islámico, se levantó el edificio, el cual ha sufrido numerosas reformas, principalmente en el siglo XVIII con la construcción de su actual fachada principal, recayente a la plaza de Nules; y a mediados del siglo XIX con las reformas acometidas por la familia Escofet para adaptarle a viviendas en alquiler. A principios del siglo XXI el palacio ha vuelto a recuperar su anterior traza gótica y sobre todo el aspecto neoclásico que tuvo durante el siglo XVIII. En 1513, cuando Guillem Ramón Catalá de Valeriola compra a su suegro Luis Valeriola un inmueble que será la parte primitiva del palacio; este estaba formado por un rectángulo en cuyo centro se abría un patio descubierto, disponiendo de dos entradas, una primera —la principal—, con fachada a la actual calle Samaniego y otra secundaria con fachada a la actual calle Franciscanos. En 1533, Guillem Ramón, se hace con la propiedad del Horno de San Lorenzo, situado en la esquina de la actual calle Navellos y la calle Franciscanos con lo cual, el palacio dispone ya de tres fachadas a la calle. A principios del siglo XVII se procede a la construcción de varias salas sobre dicho horno, decorándose los muros exteriores del piso alto con pinturas con motivos florales y de jarrones. Aunque se sigue manteniendo el horno como propiedad de los Catalá de Valeriola, se le desliga de la planta del palacio.
A principios del siglo XX, ya con la familia Escofet como propietaria, se realizan los actuales frontones triangulares y curvos en obra, borrando los anteriores fingidos de pintura. También, entonces se coloca el escudo de los Escofet en la portada palaciega. A pesar de que mantiene algunos muros en tapial, sin duda recuerdo de su pasado musulmán, el palacio está construido en ladrillo sobre zócalo de piedra. Se compone de semisótano (dedicado a almacén), entresuelo (planta de servicio), planta principal o noble y segundo piso (habitaciones del servicio). El semisótano recibe la luz a través de unas pequeñas ventanas abiertas en el zócalo exterior.
El acceso al palacio se hace a través de una gran puerta adintelada, ornamentada con molduras de cantería en dintel y jambas. Arriba el escudo de armas. Recordemos que, en sus orígenes, la entrada al palacio se realizaba por la actual calle de Samaniego (antes llamada "dels Catalans") y que no sería hasta el siglo XVIII cuando se construya la actual portada principal recayente a la plaza de Nules. En la actualidad la portada de la calle Samaniego —recuperada en el presente siglo XXI—, es una gran portalada adintelada sin decoración alguna. En la fachada de la plaza de Nules podemos ver, a la altura del piso principal, grandes balcones con frontones clasicistas en los dinteles de la parte superior. Los vanos que se abren a la calle tienen forma adintelada, y suman un total de cinco por planta. Los sotobalcones se cubren con azulejos de vivos colores, apoyados en tornapuntas. El antepecho de los balcones es de forja. En el segundo piso los balcones siguen el mismo orden que en el piso principal, aunque son muy sencillos, no llevan decoración y el balcón apenas sobresale de la fachada.
Fue sede de la llamada Academia de los Nocturnos, un circulo literario fundado en 1591 por don Bernardo Guillem Catalá de Valeriola y Vives de Cañamás, que recibía el nombre de Nocturnos, porque eran los miércoles por la noche cuando celebraban las reuniones, siendo uno de los más famosos asistentes, Guillem de Castro. Cada uno de los integrantes recibía un nombre en clave relacionado con un elemento de la noche: silencio, oscuridad etc. También fue sede, entre 1949 y 1969, de la Agrupación Literaria de Amigos de la Poesía, y entre 1961 y 2000, de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. El palacio fue rehabilitado en 2006 por el arquitecto Manuel Leyva. En la actualidad es propiedad de la Generalitat Valenciana siendo usado con fines administrativos.
El Siglo XIX español, es un repaso por algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar en una España que llegaba a dicho siglo como una potencia venida a menos y que saldrá de el en unas condiciones que podemos considerar penosas, ya que perdía los únicos territorios de una Imperio que llegó a dominar una parte importante del mundo.
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Ramón Martín