Papá, ¿de dónde viene el dinero?

Publicado el 06 enero 2011 por Observadorsubjetivo
Este post surge de una conversación verídica con mi hijo cuando tenía 5 años:
[él]: papá, quiero que me compres ese juguete (frase de niño donde las haya)
[yo]: no tengo dinero (frase de padre donde las haya)
[él]: pues compra más dinerito
[yo]: pero ¿tú sabes de dónde sale el dinero?
[él]: claro... del cajero...
Reconozco que después de esto, me alarmé... porque me da la impresión de que, si bien el niño es pequeño, creo que ya va siendo hora de que conozca que el dinero (quiero decir, las cosas) no caen del cielo como maná, sino que vienen del esfuerzo diario... el esfuerzo de lidiar con un jefe (o varios), unos clientes, compañeros, etc.

Por supuesto, la conversación continuó con mi intento de explicarle todo esto, y su desinterés por seguir con el tema (en ese momento, toda su atención estaba ya centrada en otro juguete distinto del anterior).
Me pregunto a qué edad será consciente un niño de todo este rollo de ganarse el pan con el sudor de tu frente (leer con cuidado: de tu frente, no del de enfrente). Supongo que algunos lo interiorizarán muy, pero que muy pronto... de hecho, algunos comienzan a ganarse ese pan con su propio sudor (y, en los casos más desfavorecidos, sangre y lágrimas) siendo bien pequeñitos. Otros, sin embargo, parecen no darse cuenta de esto hasta edades vergonzosamente tardías (tengo en mente a la tan temida "generación ni-ni"). Como casi siempre, la justa medida parece estar en el equilibrio.
Evitando los casos extremos, es decir, suponiendo un entorno familiar razonablemente estable, parece necesario en esta sociedad asentada en la abundancia (aunque, cuidado con la crisis) que los padres hagamos un esfuerzo para inculcar a los niños, desde lo más pequeños posible, la necesidad de que valoren las cosas conseguidas por su propio esfuerzo. Obviamente, nadie que pueda elegir va a enviar a su hijo a coser balones para una multinacional diez horas al día, pero sí que, en mi opinión, debería tratar de que asocie sus pequeños trofeos con logros personales (terminar los deberes, las notas del trimestre, realizar tareas en casa, etc.).
No sé... supongo que habrá quien prefiera darles todo lo que sea capaz, sin más. Es posible que todo este rollo de valorar el esfuerzo al final no sirva para mucho y sea suficiente con intentar que se encuentren el mundo real lo más tarde posible. Ya veremos dentro de 20 años...
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