Un buen manual de la vida podría ser disfrutar al máximo las oportunidades de pasarlo bien y sonreir así como ser fuerte para afrontar los problemas que vayan sobreviniendo. Sin más esta iba a ser la predisposición para disfrutar de un momento único como es la Romería. Ha sido inevitable estar alegres, abrazarnos con los amigos, brindar... habrá sido, sin duda, una Romería para vivirla.
Para el colmo de felicidad, nuestra pequeña Sofía, con sólo 9 meses, ha palpado de primera mano lo que es la Romería y no miento si os digo que lo lleva en la sangre porque ha disfrutado desafiando incluso los límites de un bebé de su edad. Ha bailado, cantado, tocado las palmas...ya le contaremos ésto cuando sea un poco más mayor.
En unas cuantas fotos quedan retratados, nunca mejor dicho, algunos momentos que pasan a ser imborrables no sólo por las imágenes sino por el recuerdo de lo vivido.
Lo digo claro, la Romería tiene mucha suerte de que ellos estén porque el día que no lo hagan esas noches no serán las mismas.
...Y sumando, habrá sido una Romería para vivirla.