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Pasado Perfecto: Review de la 2° temporada de Halt and Catch Fire (2014-)

Publicado el 24 agosto 2015 por Proyectorf @Proyectorfant

Esta segunda temporada de Halt and Catch Fire muestra su argumento desde una perspectiva completamente diferente. Para los que no la vieron, el clima que intentó transmitir la serie en la primera temporada estaba centrado en perseguir la ruptura de una época, en una pequeña compañía de Dallas que se animó a combatir al omnipotente IBM, la vieja historia David contra Goliat.

Gordon (Scoot McNairy) tenía una idea y Joe Mac Millan (Lee Pace) era el quijote que lo empujó a desarrollar la PC imposible de crear. Es decir que ese pequeño David no era un improvisado, tenía una base para poder competir, solamente se trataba de un sueño arriesgado y difícil de cumplir.

Al final de la primera temporada, la serie anticipó parte del drama de la segunda entrega: el grupo que montó "The Giant" se disolvió; Cameron, junto a Donna como soporte principal, montó su propia empresa de videojuegos online (por dial-up) y muchas de las historias que fueron eje central el año pasado terminaron allí.

Por eso, hubo muy poca continuidad, se generaron nuevos dramas que prácticamente no tuvieron conexión con lo que se vio en la primera parte, inclusive se dieron vuelta algunos problemas, como claramente se vio en la relación entre Donna y Gordon, siendo ella la que estuvo ocupada full time.

Quizás ni hace falta ver la primera temporada si alguien se muestra interesado en seguir la serie...

Las mujeres de alguna forma empezaron tomando el liderazgo. Donna (Kerry Bishé) pareció ser más importante a la historia que Gordon; Joe quedó en un segundo plano, y Cameron tomó esa posta del empuje y la innovación. No fue una pequeña empresa que quiso incursionar en una ambiciosa tarea, el drama principal estuvo enfocado en los problemas de un emprendimiento de proto-internet por el caos de programadores en Mutiny.

A favor de esta segunda temporada, los diálogos técnicos tuvieron menos lugar y frecuencia. Ganó más el drama y las historias de los personajes.

El papel de Cameron (Mackenzie Davis) siguió siendo tan atractivo como en la primera temporada, pero al adquirir más protagonismo, tuvo que estabilizar su frágil sensibilidad, con eso perdió un poco de su encanto post-punk. A pesar de eso siguió trasmitiendo toda su actitud, hubo menos lugar para esas sesiones intensivas de trabajo con algún tema de The Clash al palo. Pero mostró mayor personalidad para ejercer un liderazgo, esto le generó problemas por las contradicciones con su forma de ver la vida. En ese rol, la actuación de Mackenzie Davis no logró estar a la misma altura, aunque se mantiene correcta.

Impresiones del pasado

Pasado Perfecto: Review de la 2° temporada de Halt and Catch Fire (2014-)

Siempre me dio la sensación que nadie se vio venir el impacto de Internet. Muchas de las cosas que se predecían del futuro antes del surgimiento de la red de redes, en realidad eran extensiones de la realidad de ese momento a una dimensión superior, por ejemplo, las videollamadas o el comercio electrónico. La sensación es que en Halt and Catch Fire los personajes tienen claro que en algún momento algo parecido a Internet vendrá y son conscientes del impacto que generará.

Por eso es mejor dejarse llevar por la serie y pensar que ese ambiente de programadores dentro de un emprendimiento de juego online es posible en 1985, pero es inevitable razonar y cuesta creer que algo así haya podido haber ocurrido de esa forma. Por lo menos para los que no conocemos la historia correctamente. No deja de ser ficción y si bien las dudas aparecen al espectador, el drama se sobrepone a las objeciones que la razón impone.

Así es como personajes como Donna o John Bosworth (Toby Huss) crecieron mucho, mientras que Gordon y Joe dejaron la historia principal para crecer desde otro lugar. Esto no solamente hace que el protagonismo de los actores cambie, sino que también nuestra percepción y simpatía hacia sus acciones. Joe MacMillan pareció tener menor confianza y se encontró más centrado en su nueva relación; Gordon estuvo desorientado en su rol de nuevo millonario, más allá de sus problemas de salud; John Bosworth cambió su rol para ser un consejero, en lugar de ser el manager duro y difícil de la primera temporada.

Actitudes ante el trabajo

Esto es a lo que pareció apuntar el núcleo de la serie: como el dinero, el trabajo y los ciclos de vida transforman las actitudes de las personas. Joe tuvo la gloria y fue muy exitoso en las grandes ligas (con su viejo trabajo en IBM), pero sufrió mucho con la pérdida de su prestigio y por no lograr sus objetivos. Gordon recorrió el camino contrario, no supo qué hacer con lo que consiguió.

Cameron fue el centro de la serie, y su ideología anarko-punk sin jerarquías, democrática y horizontal se vio cuestionada por los guionistas. Toda la empresa fue un caos y estuvo al borde del colapso en todo momento. Pero más allá que quisieron mostrar que la empresa necesitaba un "orden" para crecer exponencialmente, la supuesta horizontalidad de Mutiny en realidad no fue tal, fue una ilusión.

La empresa siempre estuvo dirigida por Cameron que lo único que hizo fue delegar el poder cuando se le antojó. Una pequeña lección que quiso transmitir la serie a la autogestión: un mensaje para aquellos que no desean la jerarquía y las escalas de poder.

La democratización en realidad siempre fue falaz, o por lo menos, era de la boca para afuera. El tema es que la serie nos muestra un supuesto cambio, pero en el fondo siempre fue así. Toda una declaración de principios.

Finalmente Cameron tuvo sus problemas por pegarse a sus ideas y no apostar a lo que su entorno y las finanzas le venían advirtiendo. A pesar de todo, no quedo tan mal parada y resolvió todo como debía suceder, con kilombo.

Por el lado de Joe, la resolución fue como mandaba, como un gato que sabe caer bien parado y tiene visión para aprovechar los conocimientos ajenos. Así demostró ser el personaje más interesante de la serie, a pesar de no ser el más querido por su falta de escrúpulos y su soberbia rampante, esta temporada lo llevó a exhibir una faceta diferente para volver a catapultarlo al mismo lugar donde empezó en la serie: mirar a todos desde lo más alto, en este caso, desde su propia oficina.

La computación no es un buen recurso para chamuyar (?)

Los problemas amorosos fueron un poco secundarios, pero importantes, en estos 10 capítulos. La historia de Gordon y Donna, si bien es central y tiene una importancia en el desarrollo de los hechos, no logra llegar. En el último capítulo de la temporada llegó a su climax, como una sucesión de pequeños eventos, pero se resuelve drásticamente. Casi como fue la relación entre ambos personajes, muy distantes, lograron darse una segunda oportunidad para estar más cerca. Si bien tiene sentido, esa historia de desconexión fue a tal punto que se desconectó de toda emotividad.

Las historias entre Cameron y Tom Rendon (Mark O'Brien), como la de Joe con Sara, lograron mejor desarrollo y emotividad, pero en ambas, sus finales terminaron pareciendo abruptos. Ningún final infeliz puede ser placentero, el problema es que ninguna de las historias merecía cerrar así por el crecimiento que lograron. Ambas dejaron sabor a nada, más allá que las tramas hayan abiertas o cerradas.

Pasado Perfecto: Review de la 2° temporada de Halt and Catch Fire (2014-)

Una nueva era, otra vez

La música, la fotografía, la ambientación y el vestuario continuaron siendo lo más destacado. Más allá de esto, las historias fueron más atractivas y los problemas se hicieron más amigables para los espectadores. Los romances, problemas de salud, inclusive los problemas de la empresa no necesitaron mucha explicación. Y el final de temporada fue bueno, dejó expectante y con deseos para ver hacia donde se dirige este proyecto ambicioso llamado Mutiny, y como se cruzará nuevamente con Joe MacMillan, que llegó nuevamente a la cima.

De todas formas, más allá de las mejoras y que sigue siendo una serie recomendable para los interesados, Halt and Catch Fire no termina de atraparme como espectador, más allá que la historia sea más digerible. No parece lo suficientemente consistente o profunda como para convertirse en algo que quede en la memoria.


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