el autor imita a Bram Stoker o a Anne Rice o a los vampiros adolescentes sí puede resultar una novela trillada, manida, con los mismos tópicos de siempre. Pero Ana sólo utiliza estas referencias como antecedentes, elige los ingredientes –para que la trama sea vampírica, por supuesto- para cocinar su propia receta, como la cuada, como la bruja. Y construye un vampiro nuevo, diferente, tan distinto que, al final, resulta ser un ingenuo a pesar de su bestialidad. Sin miedo a que la encasillen, Ana se lanza a explicarnos qué hay más allá de la muerte, qué es lo único que perdura después de que el corazón deje de latir.
Me atrevo a decir que en estas dos cuestiones (ingenuidad en la bestialidad y lo que hay más allá de la muerte) radica el secreto de esta novela, de esta historia de pasión sin límites, pasión que necesita otra dimensión.Dejaros llevar por el ritmo trepidante de esta historia, por sus momentos de furia, de desenfreno, por el punto gore, por las entrañas y el alma siempre a flor de piel. Por la sensibilidad, que hay mucha, mucha.Hacedme caso.puertas sillas hosteleria mobiliario hosteleria calderas precios calderas