SAFARI
Sin pegar un solo tiro.
Sin licencia de coto privado de caza.
Sin coste alguno por el safari,
hiciste diana en lo único que tenía para darte:
la alegría de quererte.
CUATRO AÑOS
Desde la gigantez de sus cuatro años
me preguntó:
¿mamá, dónde está ahora el abuelo?
Desde la perplejidad de mi ateísmo
contesté: en el cielo.
Agitando su manita en un saludo
gritó: "te quiero mayo, te quiero",
mientras un pájaro cruzaba el capote blanco de una nube.
Así recuperé la ternura de la inocencia.
Patricia Olascoaga. Tenemos la canela. Editorial Neopatria, 2016.