Revista Infancia

Peligros de las "relaciones virtuales" en niños y adolescentes

Por Mamasybebes
Un especialista advirtió sobre los problemas de socialización que acarrea el abuso de las redes sociales. Por qué los menores recurren a ellas para hacer amigos.
Cuando analizamos los adelantos tecnológicos no es conveniente dar un juicio de valor a priori, sino intentar entender las implicancias sociales y psicológicas que provocan.
Nunca estos desarrollos son malos ni buenos, depende de cómo las personas los usen y a qué deseos y necesidades respondan.
En principio entiendo que todas estas redes sociales ofrecen nuevas y diferentes posibilidades de contacto y comunicación entre las personas.

Facebook (uno de los tantos sitios sociales que existen) usado con conocimiento de sus posibilidades, pero también con los recaudos necesarios que es imprescindible tomar, abre una perspectiva diferente en la manera de relacionarse.
No tenemos que olvidar que la aparición de estos recursos viene acompañada, en nuestro país, de una inseguridad ciudadana y una mayor gama de posibilidades de entretenimiento dentro de la casa, que favorecen la búsqueda de contactos desde el hogar.
Este recurso, su uso, abre un abanico de necesidades humanas que oscilan desde una necesaria búsqueda de un otro a incontables patologías como dispersión, exhibicionismo y pérdida de las barreras psicológicas que protegen la intimidad.
Twitter, a través de los incontables mensajes de 140 caracteres como máximo, promueve toda una serie de fantasías que impulsan su uso: enterarse de alguna noticia, dato, invitación aunque pueda ser falsa o de poca importancia; crea la idea de ser un único destinatario o de primer informado acerca de un acontecimiento; la posibilidad de seguir el pensamiento o actividades de algún famoso o personaje admirado.
¿Qué conclusiones podemos sacar de todo esto? ¿Qué es lo buscado con todos estos medios actuales? Ser reconocido, sentirse valorizado y establecer contactos personales dentro de la zona de protección que otorgan estos recursos.
La cuestión es que, en muchas ocasiones, estas relaciones causan frustración, porque no reemplazan, ni lo harán, el contacto personal que provoca una mirada, una caricia o la palabra.
Una situación clínica que vale la pena mencionar: Un chico de unos 6 años es traído a la consulta porque continuamente se pelea con sus compañeritos. Las maestras no saben qué hacer y piden un psicodiagnóstico. En la consulta, el niño comenta que usa muy frecuentemente juegos de computadora. Que es su único entretenimiento. Y los juegos que adora son los violentos.
A través del estudio se comprueba que el niño se ha formado la idea que la vida real es como la de los juegos, que las relaciones humanas se establecen a través de la violencia. Él, naturalmente, repite lo que ve en su computadora.
Acá se comprueba la confusión entre la virtualidad con la realidad concreta en una etapa cronológica donde es difícil la posibilidad de hacer la diferenciación.
Otra situación clínica: Adolescente que es traída a la consulta por los padres por mala relación con ellos. En las entrevistas la jovencita cuenta lo sociable que es, los incontables amigos que tiene.
Después de algunos encuentros el terapeuta se da cuenta que todas esas relaciones que la adolescente refiere como reales son virtuales, todas sus amistades se encuentran dentro de facebook.
Que no tiene un solo amigo real, que padece una fobia que le impide relacionarse y que se ha inventado una ficción tranquilizadora y engañosa que le sirve para negar su patología.
Dr. Jorge Schvartzman
Miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), coordinador de la Comisión de Cultura
Full Member de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA)
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