Pepinos aislados

Publicado el 03 junio 2011 por Cronicasbarbaras

Los españoles, como sus pepinos y demás vegetales, están aislados. Del mundo. Son productos de un país al que una funcionaria provincial alemana puede arruinarle todo un sector económico en tres palabras: hortalizas españolas, bacterias.

Claro, porque la que no existe no es defendible. Y la nación española no existe porque es “discutida y discutible”, decía Zapatero, líder improvisado que llegó al poder manipulando un hecho horrible, los atentados del 11M de 2004.

Hasta entonces, y durante muchos años, los gobiernos de González y Aznar situaban a sus mejores cabezas como ministros ante Europa, y enviaban a Bruselas a profesionales de primer nivel, aparte de colocar a numerosos españoles como altos funcionarios en la UE.

Pero llegó “esta banda”, como la define el expresidente socialista de Madrid, Joaquín Leguina, y demolió lo hecho. Su sexismo ciego, las mujeres ante todo, plantó gente sin idea de su función.

Quiénes son Leire Pajín, ministra de Sanidad o Rosa Aguilar, ministra no de agricultura, sino de las fuerzas de la naturaleza, como las aguas y “el viento, dueño de la tierra”. Exalcaldesa de pequeña ciudad, sólo sabe de horarios de autobuses.

Incompetentes sin un mínimo conocimiento técnico. Pajín nunca trabajó en nada útil. Monta listas electorales. Empezó en Alicante, como apparatchic socialista, hija de otros apparatchic socialistas y, lógicamente, nieta de un apparatchic falangista.

Ministra de Sanidad con pulseras magnéticas magónicas. Rodeada de otras incompetentes nombradas “porque me sale de los cojones”, como ella dijo. Impresentables, representan los intereses españoles en el mundo.

Y ahí fuera se ríen, como de su jefe en aquella penosa escena de una cumbre de la OTAN en la que aparecía sentado, cual pepino aislado, haciendo que leía, mientras los demás líderes, bromeaban en corro, ajenos a él.

Y ahora, Rubalcaba lo deja con sonrisa vacuna, tras darle un golpe de estado.

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Estas cosas y otras parecidas las ve así SALAS. Estaban publicadas antes de que se escribiera esta crónica.

 

 
Efectivamente, lo último que le queda a este país es Manolo el del Bombo, expropietario de varios bares, entre ellos un club de señoritas.

Y no dejemos la página sin el recuerdo perenne del admirado Llanero Solitario.