
Los problemas en el cuero cabelludo suelen provocar dermatitis seborreica, caspa o sequedad. En el primer caso, pica la cabeza, y si además se tiene caspa (manchas escamosas) es posible que al mirarnos en el espejo veamos la piel del cuero cabelludo enrojecida, lo que se produce por la acumulación de aceites que se genera en la cabeza y también de piel muerta. Para solucionarlo, es conveniente usar champús suaves que no irriten para no activar la producción de más sebo y que tampoco lleven sulfatos, que al limpiar arrastran los mismos aceites naturales y propios del pelo: “Se aconseja un exhaustivo lavado de cabeza, muchas veces pensamos que lo hacemos bien y no es así. También, colocar un filtro de ducha que elimine los metales pesados del agua y logre controlar la temperatura no muy caliente en el lavado y ligeramente fría en el aclarado. Además de sulfatos, evitar ingredientes sintéticos en el champú y en cuánto a la dieta, reducir o eliminar tanto azúcares como ultraprocesados, que inflaman y generan más grasa y picor, derivando en problemas capilares como caspa o glicación por un exceso de glucosa”
Para regular los niveles de grasa, podemos usar gel de aloe vera puro, que humedece las fibras y previene la caída capilar, es un antibacteriano y fungicida de primer orden, rico en antioxidantes y mucílagos para cuando nuestro cabello no soporta más sequedad. Con problemas de caspa, va muy bien el champú de cebolla, astringente y capaz de eliminar el exceso de grasa en el pelo. También es revitalizante y antiséptico, de modo que permitirá que el cuero cabelludo sane y el pelo caiga menos.
Línea capilar By Sol Santos
