Por otro lado hay varios sinsentidos en el guión. Se supone que Pepito Grillo debe guiar al recién nacido muñeco de madera, pero cada dos por tres se despista u olvida de él, aportando casi nada a la evolución y educación de su apadrinado. Por no hablar de un padre sexagenario que envía solo a su hijo el primer día de colegio, y cuando decide buscarlo le da por hacerlo mar adentro. Estas incongruencias, y algunas imágenes impactantes, hicieron que en mi infancia le cogiera manía a esta película, que aún así merece ser reconocida por su arriesga propuesta y por el trabajo técnico que tiene detrás.
Mi puntuación: 4/10
El segundo largometraje de animación realizado por Walt Disney es uno de los más alabados, conocidos y a la vez polémicos clásicos de la compañía, y uno de los que menos me gusta junto a Dumbo, debido a su inquietante historia llena de crueldad que puede traumatizar a los más pequeños. Para empezar, su mensaje para conseguir que los niños se porten bien a través del miedo es fulminante: si no haces lo que te dicen te secuestrará un titiritero psicópata o acabarás en la isla de los vicios para convertirte en burro. Mención aparte merece este tramo de la película donde podemos ver a niños fumando y borrachos, que al final pagan las consecuencias sí, pero por el camino hay mucha diversión y jolgorio lo cual puede confundirte o darte ideas si todavía tienes una mente infantil.